«Lo más difícil de lograr es el diálogo, porque no se puede caer en un anacronismo tan obvio, y tampoco hablar con un estilo artificial, a lo Ben-Hur. Tiene que ser natural y sonar moderno al mismo tiempo.»
Joel Metzger, guionista
Escena 1
Xena se le queda mirando fijo e intenta acercarse a Gabrielle, quien se pone nerviosa y tropieza con el Jefe de Esclavos.
¡Tonta inservible! Yo te enseñaré.
(saca un palo)
(agarrándole la mano)
No la toques.
Quítate del medio, a menos que quieras unirte a ella.
No voy a dejar que la golpees.
¿No me vas a dejar?
¡Espere! ¡Deténgase! Puedo explicar. Todo es un malentendido, ¿cierto, querida? Verá, nos vamos a casar pronto, lo cual significa que estamos buscando una esclava doméstica. ¿No es así, cariño?
(Xena asiente)
Y ella tiene razón, esta chica sería perfecta. Pero ya le he dicho una y mil veces: Pregunta antes de examinar la mercadería. ¿No es verdad, mi amor?
Sí, es verdad. Entonces, ¿cuánto?
Olvídenlo. A Mezentius le gusta demasiado para venderla a cualquier precio.
¿Mezentius?
¡Listos para irnos!
Bien. Carguen a todos en los vagones.
(a Gab, empujándola)
Vamos, inútil escoria. Anda. ¡Muévete!
Gabrie--
Escena 2
Mafías aparta a Xena de la situación.
¡Suéltame, se la están llevando! ¿Qué crees que estás haciendo?
¡Salvándote el cuello! ¿Qué se te metió hoy? Lyceus está preocupado, y yo también. Es por eso que estoy aquí.
¿Lyceus te mandó?
Y qué bueno que lo hizo. ¿Qué pretendías al interferir así?
¡No estaba interfiriendo! Trataba de salvara a una ami--
De salvar a una esclava de ser golpeada.
Era una esclava. De la forma en que actúas, creerías que la esclavitud es un crimen.
Lo es.
No me vengas con ese argumento otra vez. Es muy generoso y noble, pero ¿cuándo vas a aprender a aceptarlo como es? Así es como funciona el mundo. Y tú no puedes cambiar al mundo, Xena, no importa lo que pienses.
(Voz en off)
Está equivocado, ¿sabes?
(se le aparece a Xena)
Una gota de sangre, y el mundo cambiará a como era antes.
No. No. Puede que este mundo no sea perfecto, pero mi mundo tampoco era perfecto. Y no tomaré la vida de mi hermano, no otra vez.
¿Y tu amiga? ¿Qué hay de su vida?
Puedo cambiar eso. Todo lo que tengo que hacer es liberarla, y Gabrielle estará bien.
Pareces muy segura. Pero como dijiste, las cosas son diferentes aquí. Las personas también.
Estamos hablando de Gabrielle. ¿Qué tan diferente puede ser?
Escena 3
En la guarida de Mezentius.
No funcionará. Tienen que saber que vamos, si no, no se asustarán.
(a Gabrielle)
Dame ese pan.
Si en la aldea saben que vamos, montarán una defensa.
¿Y?
Por eso queremos sorprenderlos.
¿Y dónde está la diversión en eso? Dejemos que armen una defensa. Mis hombres necesitan ejercicio.
Quiero minimizar las víctimas.
¿Desde cuándo te importan los aldeanos?
Desde que son potenciales esclavos. Cuantas menos víctimas, mayores ganancias.
Sí, bueno, más ganancias estará bien. Especialmente cuando hay que dividirlas en tres. ¿Cierto, dulzura?
Sí, lo sé. Tres son multitud. Pero combinando tu fuerza, mis estrategias y las artes mortales de Capucio, haremos más que triplicar las ganancias.
Los tres seremos una fuerza natural estable.
No tan rápido, dulzura. Más vino.
Sí, señor.
Nuestra primera movida es la más importante. ¿Qué noticias hay de Anfípolis?
Lista para la cosecha... como otras cosas por aquí.
Oye, dulzura.
Aunque un tipo que se llama Lyceus podría darnos problemas. Según mis espías, él y su hermana se enfrentaron a Cortese hace unos años. Antes de que fueron forzados a huir a las colinas.
Si pensaron que Cortese era malo, ¿qué pensarán de nosotros?
(ríen)
Escena 4
En la posada.
¡Loca! ¡Tu hermana se ha vuelto totalmente chiflada! Enfrentarse a un jefe de esclavos... y no cualquier jefe de esclavos, sino uno que trabaja para Mezentius.
Para ser honesto, me alivia.
¿Te alivia? Pudo haber salido herida, o peor. Ah, cierto. Ustedes dos practican lucha y esgrima, mientras esos tipos son profesionales. Lastiman gente para vivir.
Puede que no nos paguen por pelear. Pero yo nos pondría a la altura de los mejores que tienen ellos.
Bueno, y perderían. Y... ¿y para qué? ¿Para impedir que alguien que no conocen sea legalmente castigado?
Para impedir que alguien, cualquiera, sea abusado, legalmente o no.
Los dioses me libren. Eres tan malo como ella.
¿Qué hay de malo en querer ayudar a alguien?
Bueno, nada, siempre y cuando no salgas lastimado en el proceso.
Xena no salió lastimada.
Aún no.
Escena 5
Xena golpea la puerta en el almacén y entra.
Lo siento, ya cerramos, tendrá que regresar mañana. Ah, eres tú, Xena. ¿Olvidaste algo?
No, no, yo... sólo quería llevar algún... uno de esos.
Te daré uno fresco.
Supongo que le llevarás esas provisiones a Mezentius mañana.
Es como tratar con Ares en persona. Pero un hombre tiene que vivir de algo, ¿cierto?
Cierto. ¿Y tus hombres se irán temprano?
Con el primer rayo de sol, y de vuelta al anochecer. ¿Por qué? ¿Estás buscando trabajo?
No. No, sólo la cena.
Aquí tienes. ¿Es todo lo que necesitas?
Estará bien. Gracias. Ponlo en mi cuenta.
Escena 6
En la casa.
Debiste verlo, Lyceus. Miserable hijo de bacante chupasangre. Eso es lo que son todos los esclavistas.
Ni que fuera novedad. ¿Por qué crees que quería detener a Cortese? No sólo para recuperar la aldea. Es imposible no enfrentarse con hombres como ese. Mira lo que les pasó a las amazonas.
¿Las amazonas? Sí, creo que son un buen ejemplo... ¿no?
Seguro. Nadie desafió al guerrero que las enemistó contra los centauros. ¿Y dónde están ahora? La mayoría, muertas, o esclavizadas por la misma escoria que las engañó. ¿Cuál era su nombre? Kretyno. No, Kruton.
Krykus.
Sí, cierto, otro encanto. Parece que donde mires, las cosas por estos días van de mal en peor. Y nadie hace nada para impedirlo, excepto tú.
¿Yo?
Bueno, enfrentarte a ese jefe de esclavos como lo hiciste... Creo que toda esa lucha finalmente rindió sus frutos, ¿eh? Cuando quieras darte cuenta, estarás peleando contra el mismo Mezentius.
No creas que no me encantaría. No, tiene que haber otra forma.
No es tu culpa que el mundo sea como es. Y con Mezentius gobernándolo a salvo desde su castillo, ¿qué podrías hacer?
Escena 7
Camino al castillo de Mezentius, en la carreta de las provisiones, bajo el heno, se esconde Xena. Al llegar al portón principal, uno de los guardias revisa el interior de la carreta. Revuelve el heno con un tridente y de pronto lo clava en algún objeto del cual brota un líquido rojo.
© 2008.
Las transcripciones son propiedad del Homenaje argentino a la Princesa Guerrera.
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