«Lo más difícil de lograr es el diálogo, porque no se puede caer en un anacronismo tan obvio, y tampoco hablar con un estilo artificial, a lo Ben-Hur. Tiene que ser natural y sonar moderno al mismo tiempo.»
Joel Metzger, guionista
Escena 1
En el cementerio de gigantes, Goliat llora a sus muertos.
Mi familia, vengaré sus muertes.
Hola, Goliat.
¿Cuánto tiempo llevas allí?
Lo suficiente.
Pudiste matarme.
No quiero matarte.
Yo tampoco quiero matarte, Xena. Sabes que no tuve nada que ver con ese ataque sorpresa a los israelitas, ¿verdad?
Lo sé. Fue Dagon. No puedes confiar en él, Goliat. ¿Por qué no te alejas de todo este desastre ahora mismo? Deja que se arregle solo.
Dagon sabe dónde puedo encontrar a Gareth. Me dará esa información cuando los israelitas sean vencidos.
¿Crees que tu esposa querría que lastimaras a gente inocente para vengarla?
¡No! ¡No lo querría! ¡Ella era amante de la paz, y misericordiosa! ¡Y ahora, está muerta! Porque no estuve cuando mi familia me necesitaba. ¡Tengo que vivir con eso! Pero esta gente inocente tuya se interpone entre Gareth y yo. Y si tú estás con ellos, serás mi blanco principal. Lo lamento.
No, yo lo lamento. Esta es la última vez que nos veremos en este lugar. Fuiste un buen amigo, Goliat.
Tú también. Te veré en el campo de batalla.
Escena 2
David está practicando con la honda. Entra Gabrielle.
¿Querías verme?
Sí, tengo la sensación de que me estás evitando.
¿Evitando? No... es sólo que tienes mucho que-- Bueno-- Creo que conocer a tu prometida me desconcertó un poco.
Debí habértelo dicho. Sara es una persona maravillosa, y yo la amo mucho.
Está bien. Sólo no quería sembrar discordia.
¿Qué te parece si quedamos amigos?
Por mí, está muy bien. Pero que esto vencerá a un gigante, aún no me convence.
Bueno, esta es mi mejor arma. Y además, todo es posible si tienes fe en el Señor, Gabrielle.
Sí, bueno, esta cosa de un solo Dios es un concepto nuevo para mí.
Lo entiendo. Piensa en Él como en el supremo poder; el Ser más elevado que existe.
¿Más aun que Zeus?
Más aun que Zeus, Ares, y los dioses menores puestos todos juntos. Sé que es difícil, pero... trata de pensar en Él como en una especie de guardián del mundo, como nuestro pastor.
(le entrega un pergamino)
¿Qué es esto?
Son mis salmos. Sólo en caso de que el buen Señor entienda que debo ser llamado a Su reino, quiero que alguien los recuerde. Y tenías razón. ¿Qué sentido tiene escribirlos si permanecerán en secreto?
¿Quieres recitarlos? Siempre es mejor escucharlos de su autor.
Todavía no he escrito este. Estaba pensando en él justo antes de que vinieras.
“El Señor es mi pastor: nada me falta; / En verdes pastos él me hace reposar. / A las aguas de descanso me conduce, / y reconforta mi alma. / Por el camino del bueno me dirige, / por amor de su nombre. / Aunque pase por quebradas oscuras, / no temo ningún mal, / porque tú estás conmigo / con tu vara y tu bastón, / y al verlas voy sin miedo. / La mesa has preparado para mí...”
Escena 3
En el campo de batalla.
Vamos, alinéense.
El clima no parece bueno.
Lo sé. David y yo trabajamos en este plan toda la noche. Todo lo que necesitamos es un poco de suerte.
Bien. ¿Cómo estás?
Si todo esto funciona, perderé a un buen amigo.
Él ha tomado su decisión, Xena.
Lo sé. Lo sé.
(se acerca a David, que está rezando)
Tal vez quieras mencionarle algo del clima a... Él.
Escena 4
Se ve al ejército filisteo alineado. Dagon se abre paso entre ellos y echa un vistazo al panorama.
(mira a sus soldados y asiente)
Escena 5
Suena el cuerno. Aparece Goliat.
(a los soldados)
En posición.
Pronto notan que no es Xena quien va a pelear, sino David. Los filisteos empiezan a reír.
(off screen)
¡Queremos a Xena! ¡Cuidado con el niño, Goliat!
(ríe y pelea contra David)
Mantén distancia, David.
David le arroja un piedrazo muy débil en la panza.
(ríe)
David arroja otra piedra, que le pasa de largo.
Xena espera que se despejen las nubes y cuando el sol da de lleno sobre el campo...
¡Ahora!
Los soldados israelitas acomodan todos sus escudos de manera tal que reflejan el sol sobre el casco de Goliat. Al sentirse molesto por el calor, Goliat se quita el casco. David aprovecha y le lanza un hondazo certero. Goliat cae herido.
(grita)
(off screen)
¡Ataquen!
¡Esto está lejos de terminar!
(monta un caballo y se escapa)
El ejército filisteo es vencido. Los israelitas festejan la victoria, llevando a David en andas.
¡Muy bien! ¡David!
Xena y Gab se acercan a Goliat, quien agoniza.
Xena.
Aquí estoy, Goliat.
¿Crees que veré a mi familia en el otro lado?
No lo sé. No puedo ser juez de eso. Espero que sí, mi amigo.
Gareth... todavía...
Vete ya. Tu guerra terminó.
Escena 6
En el cementerio de gigantes.
(Voz en off)
Goliat, sé que puedes oír mis pensamientos. Espero que estés con tu familia. Cuando piense en ti, recordaré a Goliat, el gran guerrero... el esposo amante... y mi amigo.
FIN
Ningún mito o icono bíblico fue estropeado irreparablemente durante la producción de este capítulo.
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