«Lo más difícil de lograr es el diálogo, porque no se puede caer en un anacronismo tan obvio, y tampoco hablar con un estilo artificial, a lo Ben-Hur. Tiene que ser natural y sonar moderno al mismo tiempo.»
Joel Metzger, guionista
Escena 1
Meg tiene el cuchillo sobre la garganta de Lías.
¡Hazlo! ¡Anda! ¡Hazlo! Me escuchaste. Mátalo, basura. ¡Hazlo!
No.
(ahora lo amenaza a Agis)
Y tampoco lo harás tú.
¿Cómo te atreves?
Se escucha el grito de guerra y aparece Xena.
¡Xena! ¡Agáchate!
Mientras se desarrolla la pelea, Meg saca a Lías del medio.
(a uno de los rufianes que lo ataca)
¡No me diste! ¡Otra vez no me diste!
Escena 2
Meg ayuda a Lías a caminar por uno de los pasillos.
Tú no eres mi hija, ¿verdad?
Oficialmente, no.
Tampoco eres Xena.
No.
Asombroso.
Escena 3
Meg deposita a Lías en la cama de su habitación.
Ahora estás solo, Pá.
(aparece Xena, con mirada amenazante)
Tu amiguita me pateó el trasero. ¿Qué oportunidad tengo contra ti? ¿Por qué no me matas? Anda, acaba con esto.
No, porque quiero que te quedes aquí y cuides al Rey.
No. No, verás, no debes haber puesto atención. No soy nada buena.
Llevaste al Rey a un lugar seguro, yo te vi.
Sí, bueno, esa fue mi buena acción del año. Créeme, no quieres poner la vida de nadie en mis manos. Soy una arrastrada.
No me importa lo que hayas hecho en tu pasado. Haz el bien ahora y serás buena. Cierra la puerta cuando me vaya. Y cúbrelo. Un golpe de frío podría matarlo.
Te pareces tanto a mi hija. Es notable.
Sí.Tres mujeres que se parecen tanto, aunque por dentro son tan diferentes. Una es guerrera, y otra es Princesa. Otra es vagabunda.
Escena 4
El el calabozo, la niñera está encerrada. Carga un moisés con la beba. Entra Agis y se lleva el moisés.
¡Espera, no!
Escena 5
En la habitación de Lías.
Y entonces viví en Atenas un tiempo. En realidad, desempeñé un trabajo honesto allí. Fui cocinera. Y sabes, tengo muy buena mano para las especias. ¿Te gustan las comidas bien condimentadas, Reycito?
(el rey aparentemente se durmió)
¿Rey Lías? ¡Rey Lías!
Escena 6
En uno de los salones.
¡Aten una cuerda a esa araña! Aten la canasta.
Los rufianes atan con una larga cuerda el moisés con la beba adentro, a la araña. En eso, irrumpe “Xena”, vestida con su traje de cuero.
¡Deténganse justo ahí! He venido para rescatar a ese bebé. Y quien trate de impedírmelo se
comerá mi espada.
(revolea la espada y se le cae arriba de un pie; todos ríen y ella agarra el chakram)
¡Pero esperen! Todavía tengo mi... cosa redonda mortal.
¡Es Diana! Agárrenla. ¡Suban esa canasta con la cuerda!
Sólo devuélvanme a mi bebé y podrán irse en paz.
Átenla. Ahora, veremos si nos dará lo que necesitamos.
¡Deténganse justo ahí!
(aparece con el chakram en la mano)
En un abrir y cerrar de ojos puedo partirle el cráneo a quien se mueva, con mi confiable... chamrak.
(mueve un poco el chakram y se le parte al medio)
¡Agárrenla, es Meg!
Se escucha el grito de guerra y aparece Xena, vestida como Diana, dando un salto.
Adivinen quién soy.
(Pelea)
Dame eso.
(agarra la cuerda que ata el moisés a la araña)
Entra Joxer.
¿Qué está pasando?
(patea a un rufián)
Quédate ahí.
(ata la cuerda que sostiene el moisés al cinturón del rufián)
(Más pelea)
Me alegro de que terminara.
¡Gab, la beba!
En un momento la beba vuela por los aires y es atajada por Diana con unas cortinas. Todos respiran aliviados.
Oye, Princesa. Vengo de ver a tu padre.
Escena 7
En la habitación de Lías, el rey yace en su cama. Abre los ojos y ve que una de las tres se le acerca.
¿Cuál de todas eres?
Soy Xena.
(se acercan Filemón y Diana con la beba en brazos)
¿Diana?
¡Ay, Papá!
(en un rincón aparte; a Gab)
Espero que salga adelante. Es un buen hombre. Hasta debería escribirle desde prisión... si supiera escribir.
Bueno, si fuera por mí, te daría otra oportunidad. Te dejaría libre.
Sí, eres una blanda.
(se les acerca)
Va a estar bien. Podrá vivir muchos años más.
Meg, él quiere hablar contigo.
Me contaron sobre la conspiración en la que te mezclaron. Tenías razón. Has hecho cosas muy malas.
Bueno, te dije. Soy basura.
Basta. No quiero volver a escuchar a nadie decir cosas como esa sobre mi cocinera personal.
No me estarás tomando el pelo, ¿verdad, Reycito?
En absoluto. Y a propósito, me gustan las especias.
Bueno, puedo ser tan picante como quieras. Gracias, Rey Lías. No te decepcionaré.
Escena 8
Xena, Joxer y Gab salen del castillo. Meg los acompaña hasta el portón.
Bueno. Hasta pronto, Xena.
Adiós, Meg.
Fue divertido ser tú por un rato.
No lo vuelvas a hacer en un apuro.
Oye, Meg. Aprende a leer, así puedo escribirte.
Sí, tal vez haga eso.
(disimuladamente, haciéndoles señas a Xena y Gab)
Vamos, váyanse, váyanse.
(Xena y Gab se alejan; a Meg)
Bueno... hasta pronto, Meg.
Hasta pronto, Joxer.
(se dan la mano; Meg se le acerca y le dice al oído)
Deshazte de las patronas y pega la vuelta. Te dejo abierta la puerta de la cocina.
Bien.
(corre y grita)
Oigan, Xena, Gabrielle, ¡esperen!
(las alcanza)
Yo... ¡Escuchen! Tengo algunas cosas que... atender.
Bien.
Así que no podré acompañarlas.
Está bien.
¿Segura? Porque sé cuánto necesitan de un verdadero guerrero para cuidar sus espaldas, ¿saben?
Joxer, no te va a esperar toda la vida.
FIN
Ni Xena, ni su notablemente parecida gemela idéntica, Diana, fueron lastimadas durante la producción de este capítulo. Sin embargo, Meg sufrió heridas menores mientras preparaba albóndigas de mulita para el Rey Lías.
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