ArgenXena v.2008 - Homenaje argentino a la Princesa Guerrera - Xena: Warrior Princess


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Introducción

—Bueno, ¿ahora hacia dónde?

—Creo que deberíamos ir al sur, a la tierra de los faraones. Escuché que necesitan una chica con un chakram.

—Adonde tú vayas, estaré a tu lado.

—Sabía que dirías eso.

Xena & Gabrielle, A Friend In Need II (6x22)


Receta para disfrutar el fenómeno

Muy poco es lo que queda para añadir. Y, en definitiva, los intentos de desentrañar ese no sé qué que caracteriza a la serie son absolutamente estériles. Podemos decir simplemente que Xena: Warrior Princess es una amalgama de varios ingredientes clave, los cuales tal vez por separado no representan una gran innovación o un aporte significativo en la forma de hacer televisión. Sin embargo, esos elementos clave combinados —y sumados a la innegable “química” entre ambas actrices protagónicas— transforman a la serie en un producto acabado con un sello muy particular, y conjuntamente son, quizás, el “gancho” que genera en los seguidores ese apego tan singular.

Forget Me Not Fins, Femmes & Gems

Del drama intenso (Forget Me Not) a la comedia desopilante, sin escalas. (Fins, Femmes & Gems)

Uno de esos rasgos taxativos, también característico de las dos series de Hércules, es la mutación de géneros a los cuales se suscribe el programa. Acción, aventuras, comedia, drama, épica, se suceden de un capítulo a otro sin seguir un orden lógico y a veces se intercalan en un mismo episodio sin mayores reparos, haciendo muy difícil la tarea de catalogar la serie dentro de un género específico.

Otro ingrediente clave son las escenas de acción. Tan lejos de Newton en el tiempo, la gravedad al parecer no era impedimento en ningún caso para que las heroínas y los villanos se trenzaran en peleas llenas de piruetas, saltos mortales sin punto de apoyo, vuelos, caminadas sobre cabezas y “viajes en escalera”, por sólo citar unos pocos ejemplos. Tampoco lo era a la hora de emplear armas: éstas, en Xena, cobran vida propia y son capaces de moverse y decidir por sí mismas (el chakram es todo un referente).

Chakram Callisto en The Ides Of March

El chakram: un arma con personalidad propia.

Y, para concluir, el último de esos atributos, y seguramente tan risible como el anterior, es la propensión descarada de mezclar todo con todo (léase, épocas, culturas, religiones, personajes reales y ficticios), tergiversar adrede los períodos y eventos históricos, y convertir a Xena en “la Forrest Gump de la Historia Antigua”. Muchas veces esta tendencia que tienen los realizadores de la serie roza los límites del ridículo. Y ni qué mencionar los anacronismos e inexactitudes históricas —que no son gaffes, sino que son premeditados— en los que con gran asiduidad incurre...

Por todo esto es Xena lo que es. Y, sin duda, por ese “algo” que aún no se puede describir y menos entender; ese misterio, ese no sé qué, esa cualidad única que puede ser resumida simplemente en dos palabras: es Xena. Xena, el icono; Xena, el ritual de posarse vorazmente frente a la pantalla para ver las repeticiones aun del más pobre de los episodios; Xena, el sentimiento que escapa de toda lógica.

Lyre, Lyre, Hearts On Fire

Lyre, Lyre, Hearts On Fire: Jace, el hermano gay de Joxer, en un capítulo de los más delirantes.

Dicen por ahí que la locura es un placer, pero sólo los locos lo saben. Con Xena pasa más o menos lo mismo: ser fan es rayar en la locura, y que nos guste porque nos gusta, sin necesidad de procurar más o mejores razones.

Conscientes o no de la magnitud de la enajenación que esta simple serie televisiva ha generado, existe una irrefutable verdad: en el fondo es más de lo mismo. En la forma, sin embargo, sus peculiares ingredientes se reúnen gratamente para elaborar un producto que sobresale de lo estándar, siendo todo lo delirante, desinhibida, incoherente e inverosímil que quieran, pero sin importarle tres pitos el qué dirán y sin circunscribirse a ningún canon prefijado en cuanto a hacer televisión respecta. Y eso es lo rescatable.

¿La receta para disfrutarlo? Sencillamente, saber a qué atenerse, despojarse de todo prejuicio y dejarse llevar por la locura para saborear el producto como lo que es: un simple programa de televisión entre tantos, que a su manera nos ha presentado aventuras y desventuras de los seres humanos con un enfoque entrañable y muy particular.

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