ArgenXena v.2008 - Homenaje argentino a la Princesa Guerrera - Xena: Warrior Princess

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Las Musas

«Yo trabajo, mi fe no se mitiga,

y, troquelando estrofas con mi sello,

un verso acuñaré del que se diga:

Tu verso es como el oro sin la liga:

radiante, dúctil, poliforme y bello.»

Fragmento de Mi verso, de Amado Nervo

«Pero para la voz recién nacida

todas las cosas son originales

y al cantar las descubre, sorprendida

desde su cárcel, desde sus umbrales.»

Fragmento de La Forma, de María Elena Walsh


Porque hay voces allí afuera que merecen ser escuchadas, dejamos nacer este nuevo rincón poético. Para dar rienda suelta a las musas del bardo, y seguir cantando la magia que aún nos regala nuestra Princesa Guerrera.

Hoy nos ponemos de pie, damas y caballeros, para dar la bienvenida a una invitada de lujo, quien, además, inspiró esta sección: Mina.

PASIONARIA GUERRERA

Le canto a la alquimia de los dioses que te ungieron.
Naciste razón de mis razones,
incendio perdurable del deseo.
Me crece tu alma sanadora,
sembrada en el dolor de las heridas que cura.
La silueta del espanto que parí
se apaga ante las fuerzas de tu sombra.
Estás vestida de verdades,
bautizada en nuestro llanto pendular a la intemperie.
Sos la maga, la hacedora de felicidades
que redime con el luminoso agüero del nombre... Gabrielle,
las miserias derramadas por mi espada.

INMUNIDAD CERO

Si sólo me dejaras lamer la ternura de tu vientre...
Me preceden todas las flaquezas de los hombres
que a fuerza de lustros perdidos
blandieron la llave equivocada hasta tu reino.
No hay más secreto que el espejo.
Ser más vos que vos misma.
Aprenderte con ojos cerrados,
abandonarme al sueño que nos habita aunque te pese.
Dejarme quebrar por entero,
caminar descalza por el filo dentado de tu inocencia.
Esa que define el principio de los tiempos,
que se nutre de este ardor agazapado
y me templa con tu lengua de martillo.

DE NUESTRAS ESENCIAS

El universo revelado en tus ojos submarinos.
Antes de tenernos...
crepitaba el fuego de mis manos
en las alas de los ángeles azules.
Antes de sentirte...
escalaba triunfos en pirámides de cráneos.
Hoy sólo soy si “somos”,
si llenás de certezas esta humanidad que te debo.
Mi nombre tirita desterrado de tu boca.
Ojalá tu sueño de ninfa salada nos encuentre
cara al cielo, alucinadas, perfumándonos.

EGOÍSTA NATURA

¿Y si no quisiera darte al mundo?
Si reservara las destrezas de tu cuerpo
para obligarte a la tierna vigilia de amarme...
Si enterrara tu espada en el olvido,
y reemplazara lo fatal de su brillo
con la copa que presagia nuestra unión...
Si quebrara el metal de tu armadura,
que rechina mi nombre a cada paso...
Entonces las miles de almas que te agobian
besarían los pies de la piedad que les imploro.
Y los huérfanos que pariste en pesadillas,
llorarían vida eterna para amarnos.

NO DESPEDIDA

Llenarme la boca con los pecados del mundo
y así limpiarte el alma de excusas para abandonarme.
Te venera cada fibra egoísta de la corteza de mi cuerpo,
el que huele de memoria el desandar de tus amores.
Es tuya el ansia caníbal de los lobos que me habitan,
la piel nunca amada de mis sueños con tu nombre.
Ya te añoran los cielos no amparados por tus ojos
y todas las poses nocturnas de mi ser
se amoldan al aire transformado en tu figura.
No me mientas el alba de tu ausencia,
si respiramos, desde hoy, desde mi aliento.

CLAMOR DE LA ISLA

Transcurrido el tiempo de los héroes,
cuando el dolor del fruto parido
te sepa a mi boca como ofrenda,
besaré el oasis salado del cuenco de tu espalda libre de mar.
De ese mar que te suelta y ruge el triunfo de haberte tenido.
El premio de embrujarte a lengüetazos sin brújula.
Y sanarás mágicamente refugiada en el verano de mis ojos.
En la Grecia del mar que me vence y te quiebra.
No tengo Ítaca, si me llenas de silencio.
Soy el ángel humillado en su amor de túnicas y aceites.

DESGARRO

Poema desmadrado, desarmado, desamorado.
Poema de este lado de extrañarte,
cuando nos separa un adiós helado antes de Chin.
Se ahogó el deseo de cantarte heroica.
Hasta que vuelvas, seré silencio en un idioma que desconozco.
Hasta que vuelvas, serás traición punzante que me galopa a oscuras.
Hasta que vuelvas, seré toda dudas y monólogo sangrante.
Me odiará el sueño y la vigilia
y cuando sienta que el corazón se parte una y mil veces,
cuando te odien y te amen como nunca mis contornos,
entonces seré reflejo azul cuando me mires y
y podré recrearte, como siempre, con besos y palabras.

ROCES

Sos fruta y tentación y mujer y pecado y salvación.
Me perforan, rasgados por el miedo, esos ojos de diosa displicente.
¿Qué le ocultan al hombre avasallado por tu aura?
¿Qué se les escapa a los portadores de simiente?
¿Será lo que yo palpo en esta oscuridad de corazón cerrado?
¿Será esa mirada caníbal que me esquiva y lo atrae al romano a tus linos?
¿Por qué te sé mía, si las esclavas te abanican en los brazos del soldado?
Cuando duermo entre certezas, aunque lejos de tu aliento,
todos los mares del mundo confluyen en la añoranza.
Entonces tus pasos embriagan el silencio anticipado,
y el aroma frutal de tu cuerpo se desespera por alcanzarme.
Mis puertas lacran el secreto cuando te invocan.
Y el milagro se hace vida en llamas al cruzarnos.

DESVELO

Vaticiné tu dolor tal como leías las estrellas.
Porque este amor peregrino me graba a fuego tus pasos.
Porque palpo el sabor de tu inocencia en el sueño que me robas.
Y es gozo y es martirio saberte pura, intocable.
Buscó refugio en tu pecho la ponzoña hecha presagio.
Colmé con fiereza mi desesperación y
callé las armas de miles para verte dormir.
Y cuando sólo podía mirarte y temer y esperar...
me hice una con tu sombra y te llevé conmigo de nuevo,
para que me enseñes y me salves y me vivas y me aprendas.

DE DONCELLAS Y PENUMBRAS...

Una leyenda que late contra las paredes de tu inconsciente
y se vuelve tentación insistente, cuando nadie puede verte soñar.
Con los ojos cerrados, huelo el final de tu inocencia.
Una certeza perdida con cada paso robado al peligro.
Me descuido y te deslizás lenta y rítmica y alucinada
hacia la trampa de piel rasgada y humores malditos.
Mirarte caer despierta mi propia sangre a mi pesar.
Y sin embargo, como siempre, debo salvarte.
Salvarte y descender a tus oscuridades para que me pierdas.
Para que calmes esta sed imposible y compartida
en la savia que se mezcla en una única dulzura.
Quizá entonces descubra quiénes somos.
Quién me ha sido dada mientras dura esta eternidad.

CARIBDIS EN FUGA

Nos une la salvación y
las vidas que elegimos.
Por eso seguirte es un himno,
que suena perpetuo
en el cruce de miradas.
Por eso mi fuego sagrado
no se inclina ante enemigos mortales.
No te robará el mar
ni la angustia embelesada
de un lóbrego amante maldito.
Porque ruge más que el mar
el desamparo de mi sombra.
Y porque salvas a quien tocas
con ese dúo de esmeraldas.
Así me inspiras proezas
y sacrificios constantes.
No es de extrañar que a tu lado,
hasta el Hades se conmueva
y el cielo mismo te alabe.

SERÁS... SERÉ

Serás fértil como el verano en éxtasis
comprimido en mi puño habilidoso.
Serás fértil y madura como el sueño que me agita,
destinada a la mordida de mi espíritu
por siempre hambriento y todo llamas.
Serás eterna como la tersa esperanza
que desgarra la piel aún no amada.
Serás albor de madrugada y
martirio al tenerte lejos.
Ya no seré doncella ni grácil pasajera
de tus hazañas y heroísmos.
Ya no caeré vencida por guerreros
que mancillen nuestros nombres.
Ahora seré tu igual,
tu mitad más luminosa,
parte del rumbo dual
que llenará nuestras mañanas,
con el polvo aventurero del mundo
que caminamos.

PRÓDIGA

No bastó la mirada y la súplica
ni el desaliento en el suspiro
que no dejé que escucharas.
No te hizo mía la ternura callada
que posé sobre tus hombros,
cuando todo era adiós y sin sentido.
No maduraron las lágrimas guerreras,
porque todo mi cuerpo se hizo herida
y se heló de soledad mi ser entero.
La penumbra astral otrora dulce
me amortajó vencida como nunca.
Y aletargada en la locura hasta tu vuelta
descubrí que no soy yo sin tu semblante,
sin tu verbo, tu paz y tu bravura.

Me fui de “nosotras” cuando el sendero
de regreso inauguró este par de lágrimas.
Cuando supe que mi miedo y
mi presencia te hacían vulnerable,
que te crecían, como propios,
bajo la piel dormida que me esperaba.
Y al desandar nuestra historia que nacía,
recobré la certeza del comienzo.

Desde entonces, la paz y la locura se parecen.
Siempre es cielo, si miramos en conjunto.
No hay caída, si me quiebro ante tus ojos
no hay infierno, si me duermo entre tus brazos.

DÓNDE ESTÁ EL ALBA ~ Friend In Need II ~

No hay aurora
es todo una informe nebulosa
y en la cúspide del infinito
se cierne sólo un gesto tuyo,
una mueca, un ademán
de tus labios.

Bru

Contribuciones a: Aye

© 2005-2007.

Los poemas son propiedad de sus respectivos autores, y el permiso para publicarlos es del Homenaje argentino a la Princesa Guerrera.

Se ruega el favor de no reproducirlos o citarlos en otra/s página/s sin una previa autorización de la editora de este sitio.

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