«En la Tierra nada se presta tanto para alegrar al melancólico, para entristecer al alegre, para infundir coraje a los que desesperan, para enorgullecer al humilde y debilitar la envidia y el odio, como la Música.»
Martín Lutero
Uno de los principales elementos que constituyen e identifican a la serie Xena: Warrior Princess es, sin discusión, la música. A cargo del compositor estadounidense Joseph Lo Duca —para la mayoría, un ilustre desconocido hasta la irrupción de la saga de Hércules—, las seis bandas sonoras editadas son una integral muestra del eclecticismo que caracteriza a la estética musical del programa.
El empleo de la orquesta convencional, el uso ocasional de sintetizadores electrónicos, y su combinación con diversos instrumentos típicos de otras culturas, determinan una particular solidez en la mezcla de ritmos sinfónicos tradicionales y sonidos étnicos de variada procedencia.
Así, el score fílmico se muestra enriquecido constantemente con ritmos árabes, hindúes, celtas, búlgaros, chinos y japoneses sin perder consistencia, y amalgamándose de tal manera que al oído occidental el producto acabado no resulte “indigesto” o incomprensible. Lo Duca se las ha ingeniado para ajustar muy astutamente esos sonidos a la educación musical más corriente y convertir a la banda de sonido en un componente indispensable del éxito de la serie.
Su entrenamiento musical tuvo raíces en el jazz, pero pronto su curiosidad lo orientaría hacia los estilos étnicos y —casi por casualidad— a la composición para películas, que llegó en 1980 de la mano de Evil Dead1, cuando los jóvenes productores Sam Raimi y Robert Tapert le propusieron hacer la partitura de dicho filme de terror. El resultado fue apenas el comienzo de una fructífera sociedad con sus flamantes amigos, puesto que de allí en adelante, Lo Duca se ganó el puesto de colaborador estable en los subsecuentes proyectos Raimi/Tapert: Evil Dead 2, en 1987; Army Of Darkness, en 1993; el piloto de Mantis, un largometraje para televisión, en 1994, y finalmente la triunfante aparición de Hercules y Xena.
Con ambas producciones, disímiles pero a la vez con un rumbo en común, Lo Duca dio una muestra muy interesante de su destreza musical, así como también de su habilidad para adaptarse a los distintos climas de la acción con el empleo de ritmos étnicos, o la mezcla de lo antiguo con lo moderno, y lo oriental con lo occidental. La música de Hércules y de Xena se tornó muy pronto en un distintivo de ambas series y en un caso atípico de la industria televisiva: se trata de dos de los poquísimos programas que cuentan con más de tres volúmenes editados, y en el caso de Xena, hasta un álbum doble.
En cuanto a los seis discos de Xena: Warrior Princess respecta, ellos han constituido un colorido mosaico de estilos, ambientes, ritmos y estados de ánimo. Han conjugado sobre un pentagrama las distintas identidades musicales de razas tan apartadas como la china y la de los pueblos primitivos de América y Europa. Han sabido transformarse en una fiel representación de escenas y personajes que quedaron en la memoria y el corazón de muchos, y han sido humildemente legadas a los millones de oídos amantes de ese arte excelso que es tan vital para el alma como lo es el alimento para el cuerpo.
A continuación encontrarán la reseña y el comentario de cada uno de los seis volúmenes musicales de nuestra querida Princesa Guerrera.
1 Estrenada en 1981.
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