—¿Estás bien?
—Estoy genial. No puedo ver, pero... estoy bien.
—Intenta usar ambos ojos.
—Ah, sí, así está mejor.
—¿Puedes ponerte de pie?
—¿Quieres decir que no lo estoy?
—¡Vamos! Ahí vas.
—¡Por los dioses!
—¿Qué sucede?
—Eres hermosa.
Xena & Gabrielle, Altared States (1x19)
Xena y Gabrielle están paradas ante la entrada de la taberna de la mamá de Xena.
Esto sí que es estúpido.
No es una estupidez. Es lo que hay que hacer. Además, viste lo fácil que fue con mis viejos. Tu mamá no nos va a costar ni la mitad.
Mi mamá ya tuvo demasiado. Yo era una guerrera sedienta de sangre. Hice que mataran a la mitad de la villa peleando contra Cortese. Y cuando Callisto estuvo en mi cuerpo, trató de quemar a todos acá en Anfípolis, especialmente a mi mamá. Me parece que no necesita más líos de los que ya tuvo.
Pero esto va a ser bueno para ella, Xena. ¡Su hija se casa! ¡Tu mamá querrá celebrarlo!
Ajá.
¡Golpeá, golpeá!
¡Que mami la puerta abrirá!
¡Verás cómo celebra!
¡Y despúes nos sirve una ginebra!
a un numeroso grupo de aldeanos de Potedia detrás de las dos mujeres, que han estado siguiéndolas por días, como el Coro Griego.
(al coro)
¿Cuántas veces les tengo que decir? ¡TOMENSELÁS, manga de idiotas!
¡Ni a palos! ¡Ni ahí!
Nos vamos a quedar aquí.
Xena, por favor, hacéla corta,
decíle a Cyrene que sos torta.
Gabrielle detiene la mano de Xena, quien la está moviendo derechito hacia el chakram.
Hacé de cuenta que no están. Dale, entremos.
Xena, a regañadientes, es arrastrada por Gabrielle hacia la puerta de la taberna.
Algunos comensales ebrios vagan alrededor del recinto. La mamá de Xena, Cyrene, está limpiando copas detrás de la barra, mientras tararea una popular canción de borrachos que curiosamente se parece al himno norteamericano. Xena, Gabrielle y el coro de Potedia atraviesan la entrada soslayando a la multitud. Los borrachos, tambaleándose, inmediatamente se unen al coro haciendo que se vea más grande, más molesto y (aunque parezca imposible) menos talentoso.
¿Xena?
(a uno de los borrachos)
¡Rápido! ¡Corran a las colinas! ¡Nos atacan otra vez!
No, Má, es una visita social.
(suspicaz)
Ah.
(mira alrededor)
¿Y entonces qué hacés con un ejército?
No somos un ejército, mujer.
Somos un coro y queremos beber.
Qué bueno, ése es el coro que me gusta. ¡Acérquense a la barra, muchachos! ¿Qué les sirvo?
Aún dispuestos en fila, se turnan para recibir los tragos.
Ehmm. Hola, Mamá de Xena. ¿Puedo llamarla así?
No.
Ah. Bueno, me parece que no me vio cuando entré. Soy Gabrielle. ¿Se acuerda de mí?
(tratando de hacer memoria)
La ayudante, ¿no?
Bueno, no sólo una ayudante...
(despectivamente)
Como sea.
(al coro)
¿Qué van a tomar?
¡Vino! ¡Cerveza!
En la barra y en la mesa.
¡Ginebra! ¡Y oporto!
Trago largo y trago corto.
¡Whiskey! ¡Y malta!
Que ganas no me faltan.
Bullangueros, ¿eh? Me agrada eso en un coro.
Y... ¿cómo has estado, Má?
Ah, bastante bien. Finalmente conseguí la habilitación de la Cámara de Comercio. Estamos en el puesto 37 en la lista de locales con riesgo de incendio.
Qué bueno.
¿Y vos?
Ah, lo usual. Me morí, comí ambrosía, volví a la vida, ya sabés cómo es.
Qué bueno, nena.
¡Trae algo para contar!
¡Algo importante que anunciar!
La alegría se le nota en la cara,
y eso que no parecía rara.
(sotto voce al coro)
¡Cállense! Le voy a decir cuando sea el momento.
(murmurando)
Nuestro error, guerrera.
Perdón, es la borrachera.
(a sí misma)
Pueden decirlo otra vez.
¡Somos una porquería!
¡Somos una porquería!...
Ya sé, ya sé. Si lo que quiero es poesía, hoy seguro no es mi día. Ya fue. Consíganse otro eslogan.
¡Somos de terror!
¡Somos de terror!
¿Qué tal si nos sirven un licor?
Sabe, Cyrene... ¿puedo llamarla así?
No.
Ah, bueno. Sólo quería decirle que me he convertido en algo más que una ayudante. Por ejemplo, ahora soy una reina amazona.
No hay descuentos para la realeza. Hay tantas formas de conseguir un título hoy en día, ¿no es cierto, “Princesa Guerrera”?
Cortála, Má. Ya te dije... es una cosa forjada al calor de la batalla y todo eso. Nadie piensa que soy en realidad una princesa.
No me hace gracia que me llamen la Reina Madre o algo así. Tengo que mantener mi aire de juventud y vitalidad en caso de que algún forastero buen mozo quiera llevarme lejos de todo esto.
(a un miembro del coro)
Son tres denarios. No hay fiado.
¡Tomamos! ¡Pagamos!
Y este Merlot adoramos.
Suave al paladar, tiene un dejo frutal...
con un cuerpo contundente y textura sin igual.
Perfecto. No sólo son horrendos para la poesía, sino que además son una manga de esnobs.
(musitando para sí misma)
No intentaba conseguir ningún trago fiado. Sólo quería que supiera que soy más que una ayudante, eso es todo.
¿Entonces, Xena, para qué viniste, realmente? ¿No tenías algo qué contar? ¿Qué es?
Ah, puede esperar... Y... ¿cómo está Toris?
Como si no existiera. Nunca lo veo.
¿Podría traerme un vaso con agua?
Son tres denarios.
¿Por el agua?
Tiene burbujas.
Gabrielle se encoge de hombros y empieza a contar su dinero.
A mí dame algo fuerte.
Son tres denarios.
Ésa es mi mamá.
¡Más cerveza! ¡Más cerveza!
¡Se me fue a la cabeza!
¡Más alcohol! ¡Más bebida!
¡Que hay cosas que nunca se olvidan en la vida!
Voy a tener que ir atrás. El barril está vacío.
¡El barril está vacío!
¿Qué haremos, oh, dios mío?
(al coro)
Terminen el oporto y no lloren como críos.
(dándose cuenta)
Oia, me salió un versito.
Tu talento brilla tanto,
en nuestra alma ha hecho estragos.
El alcohol consuela el llanto:
apurále con los tragos.
Conmueven, ¿eh? No los pierdas de vista, Xena.
’Ta bien, Má.
Cyrene sale. Xena y Gabrielle se sientan y conversan bajito, fuera del alcance de los oídos del coro.
¿Por qué no le dijiste?
Cambié de opinión.
¡No podés cambiar de opinión! ¿Querés que vaya a nuestra boda o no?
Mmnnno sé...
¡Es tu mamá! ¡Tiene que estar ahí! Si yo sé que la querés.
Sí, más vale que la quiero.
Entonces, decíle. Ella va a entender.
Es que no sé cómo abordar el tema.
Gabrielle piensa por un momento, y después se ilumina.
¡Ya sé! Decíle que estás pensando en volverte la destructora de naciones otra vez. Así cuando ella se ponga como loca le decís que cambiaste de opinión y ahí soltás la noticia. Va a estar tan feliz de que no te vuelvas la destructora de naciones otra vez, que casarte conmigo le va a parecer genial.
¿Qué? ¿Vos le escribís las novelas a Suar*? Es una idea espantosa.
(enojada)
Bueno, pero por lo menos estoy intentando.
Sí, intentando sacarme de quicio.
¡Las vamos a ayudar!
¡La haremos sospechar!
Préndanse y la bomba haremos estallar.
al coro, que sigilosamente se acercó a las dos mujeres formando una ronda en torno a ellas para escuchar la conversación.
(peligrosamente, al borde de perder el control)
Tal vez no mientas en eso de que me voy a volver destructora... ¡estos imbéciles van a ser mis primeras víctimas!
Cyrene regresa, cargando un enorme barril.
¡Cerveza para todo el mundo! ¡A tres denarios el porrón!
El coro se apresura en dirección a la barra.
¡Qué seco estoy!
¡A refrescar me voy!
Cyrene, dame una cerveza hoy.
Veo que a ellos los deja que la llamen Cyrene...
Xena se dirige hacia su madre.
Má, me voy a casar con Gabrielle. ¿Querés venir a la boda?
Todas las voces se aquietan. Se produce un largo momento de silencio. El coro continúa bebiendo sin parar.
(escandalizada)
¿¿¿¿QUÉ????
Lo que oíste.
¡Ahhhh, no puede ser! Por favor, decíme que es mentira.
(vacilante)
¿Te dije que pensaba volver a convertirme en destructora de naciones?
(señalando a Gabrielle)
¿Con ella? ¿Te casás con ella? ¿Con una piojosa ayudante?
(peligrosamente)
Sí. ¿Algún problema?
¡Más de uno, ciertamente! Pero... ¡Hay tantas chicas del barrio que son adorables y con las que podrías casarte! ¿Qué hay de Merolkia, tan linda que es? Y también es inteligente. Es buenísima para las cuentas... ¡O Pettruka! Escuché que ahora es pitonisa. Tiene un lindo templo, buenos horarios, una recaudación importante. ¿O qué hay de Cyvalia? Heredó los chanchos de su padre. ¡Sabe un montón de chanchos!
Prefiero a Gabrielle antes que a los chanchos.
Ah, gracias.
(continúa)
Creo.
(ebrios)
Esha no ehsdá dan mal...
Para sher una barda al final.
Shu jamón no esh muy tierno,
y esh duro shu trashero...
(sollozando)
Tenía tantos sueños, Xena...
(a un miembro del coro)
¡Che! El de ahí del fondo... ¡mostráme los denarios! ¡Mostráme los denarios!
Un integrante del coro que se parece a Facundo Arana*, sonríe un poco avergonzado y escarba en su monedero.
Entonces, ¿vas a venir a la boda o no?
Supongo...
¡Bueno, macanudo! ¡Gracias, Má! ¿Puedo llamarte Má?
No.
Ah, bueno. Me estoy quedando sin opciones, acá. ¿Cómo le gustaría que la llamara?
Señora Legrand*.
¿Ugh?
Suena muy glamoroso.
(llorando)
Nadie nosh combrende...
Sha nadie nosh adiende.
El coro se desmaya en masa.
Vámonos, Gabrielle. Mientras el coro está dormido. Escapémonos.
Buen plan.
Chau, Má. Después te mando la invitación.
Chau, Xena.
Hasta luego, Sra. Legrand.
No me llames así.
Pero usted dijo...
Uno de los integrantes del coro se estira.
¡Vamos, Gabrielle! ¡Ya!
Las dos atraviesan la puerta. Cyrene mira en derredor, asegurándose de que nadie la escuche.
(rezando)
¡Gracias, dioses! Por permitir que mi Xena haya encontrado a una chica tan dulce y adorable con quien pasar el resto de su vida. Mi hija ha sido bendecida. Pero, ante todo, gracias queridos dioses por dejarme finalmente cumplir con mi cometido...
(pura maldad)
¡¡¡Soy suegra!!!
Lo cual explica de dónde saca Xena su iniquidad...
Traducción y adaptación al castellano: Ana Ayelén Martínez
COMING OUT - PART DEUX (Versión original en inglés)
* Indica adaptación libre.
# Indica agregado por la traductora.
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Las versiones originales en inglés son propiedad exclusiva de Joanna Sandsmark.