—Déjame preguntarte algo, Gabrielle. ¿Alguna vez Xena pensó en establecerse y casarse?
—No. Le gusta lo que hago.
Hower & Gabrielle, A Day In The Life (2x15)
Gabrielle está vestida con su traje de boda. Su mamá está allí, y también Lila, quien lleva puesto un espantoso vestido de madrina color verde bilis. La mitad del Coro Griego está acomodado en un rincón, tratando de verse discreto. Mamá está poniendo los toques finales al peinado y al velo de Gabrielle.
Ahora, no te pongas nerviosa, Mononita. Todo va a salir bien. La Suprema Sacerdotisa de Deméter tiene una copia de los votos que Xena y vos escribieron, y ya le di todas las instrucciones que necesita.
Gracias, Má. Xena estaba preciosa anoche en el ensayo de la recepción, ¿no?
Tiene un físico monumental, sí, pero vos sos más bonita, porque sos mi chiquitina... ¿no es verdad?
(le hace cosquillas a Gabrielle)
¿No es verdad? ¿Eh?
(riendo tontamente)
¡Cortála, Mamá! Ya suficiente con que estoy nerviosa.
¡No temas a lo oscuro!
Xena te ama y eso es seguro.
(al coro, sonriendo)
¡Qué dulces! Vieron, yo sabía que había una razón para impedir que Xena los masacrara.
¡Aquí estamos, llenos de ganas!
¡De celebrar la boda de dos lesbianas!
Bueno, se acabó la dulzura. Tomenselás.
El coro se ofende, pero igual se queda.
Este vestido me da picor.
Aguantatelá.
Me hace ver gorda.
Meté los cachetes p’adentro.
(continúa)
¡Los de la cara!#
Che, ¿y Xena tiene hermanas?
No, pero tiene un hermano que es como si ya no existiera.
Copado. Así es como en la familia pensamos de vos.
Mamá termina de arreglar el velo de Gabrielle y luego da un paso atrás. Comienza a lloriquear.
¡Aaahhh! ¡Mi bebita se casa!
No llores, Mami.
No puedo evitarlo. Estás tan radiante, cachorrita. ¡Tan radiante!
“Le canto a Pérdicas,
el muchacho que conocí, el hombre que amé...”
(al coro)
¡Callensé, aparatos! Ahora es Xena. Xena es el tesorito de mi bebota ahora.
¡Le canto a Xena!
¡La guerrera sedienta de sangre que conocí,
la pateadora de traseros vestida de cuero que amo!
Mucho mejor.
Cyrene está ajustando unas tiras de cuero que cuelgan de la chaqueta de esmoquin que tiene puesta Xena. Y que es todo lo que tiene puesto. Un escote enorme adorna la prenda, y dos bronceadas, musculosas y kilométricas piernas asoman por debajo de la chaqueta. La mitad restante del coro está agazapado en un rincón.
Me alegro de que hayas venido, Má.
Sí, bueno, quería alejarme de la taberna un tiempo.
Xena se inclina hacia abajo y huele a su madre.
¡Por los dioses! ¿Te pegaste un baño?
Demasiadas velas por acá. Con la cantidad de alcohol que absorbe mi piel podría quemarme espontáneamente así como así.
Cyrene chasquea sus dedos y una pequeña llama se enciende. La apaga soplándola casualmente.
Bien pensado, Chispita.
¡Quémate, nena, quémate!
Cyrene es un infierno
¡Quémate, nena, quémate!
Que huele a lechón tierno.
(al coro, peligrosamente)
¿Qué les dije?
¡Esta vez nos va a matar!
¡Si nos atrevemos a rimar!
¿Y qué es lo que acaban de hacer?
(encogiéndose)
¡Opa!...
Cyrene examina a su hija, desviando su atención del condenado coro.
¿Necesitás más relleno?
No, creo que completé la capacidad máxima.
Bueno, nos vemos allá, entonces.
Sí, nos vemos.
Cyrene sale. Xena lanza su mirada al coro, que silenciosamente se escabulle. Ahora sola, Xena se mira en el espejo una última vez. Rápidamente, agarra su daga de pecho y se la acomoda en el escote. Se adosa su chakram a un costado y envaina la espada en la funda a sus espaldas.
(continúa)
Ahora sí estoy lista para un casamiento.
El Coro Griego, ahora reunido, está moviéndose en derredor de la concurrencia. Los invitados son todas caras conocidas. Muchos de ellos parecen gemelos idénticos, lo cual a nadie le resulta extraño. David y un centauro anónimo se ubican juntos, Cupido y César conversan, la Princesa Diana, Meg, Lyla y una amazona guerrera cuchichean en un rincón, Ephiny y una mujer francesa están charlando, etc. Cyrene toma su lugar cerca del frente. Del otro lado está Mamá, que llora ruidosamente.
De pronto, el coro enfila hacia el frente, en cuanto ven entrar a Xena desde un costado. Ella, nerviosa, se ajusta el chakram. Hércules, vestido con un esmoquin verde bilis, se para junto a ella. El coro empieza a tocar la Marcha Nupcial en unas flautas muy parecidas a la quena, en tanto Lila camina lentamente por el pasillo. Al rato, Gabrielle aparece desde la parte trasera del templo. El coro suelta sus flautas y canta.
Una singular sensación,
la manera en que te movés.
Gabrielle, del brazo de su papá, avanza por el pasillo.
Una poética irritación,
cada vez que fingís acento francés.
El coro toma nuevamente sus flautas y comienza a tocar un interludio.
Miss Ártifis susurrándole a Salmoneus.
Me encantó “Lo que el turco se llevó”* de Aristófanes. ¿A vos no? La vi en Atenas cuando la estrenaron. Un vestuario brutal... ¡y el baile! ¡Para morirse!
Yo hice un dineral con la venta de las túnicas. Ah, esos sí que eran buenos tiempos.
Salmoneus recuerda sollozando.
¡Ay, yo siempre lloro en las bodas! ¡Vos sos de los míos!
Miss Ártifis consuela a Salmoneus y los dos juntos derraman una lágrima.
Gabrielle y Papá llegan al altar.
Estamos aquí reunidos en el templo de Deméter para entonar alabanzas...
¡Alabanzas!
...a nuestra diosa, para que ella bendiga la unión de estas dos mujeres que hoy se encuentran ante mí. El matrimonio es un convenio al cual no debe suscribirse con levedad...
¡Piénsenlo dos veces! ¡Piénsenlo tres veces!
Que son caros los bogas y los jueces.
Xena lanza su mirada al coro, y con un espasmo de su pecho arroja la daga que allí había guardado. La daga va a parar a uno de los integrantes del coro, que queda clavado en la pared. La “indirecta” fue recibida y el coro deja de cantar.
¿Quién de los presentes entregará a...
(se pierde por un minuto)
...a ...esteee... a la minita petisa ésta?
Yo. Te quiero mucho, budincito.
Papá le da un beso a Gabrielle y le entrega la mano de su hija a Xena, quien la toma en la suya.
¡Una singular sensación,
la manera en que te movés!
¡Una clara decapitación,
cada cabeza que rompés!
Xena otra vez lanza su mirada al coro, peligrosamente. Ellos siguen, a pesar de la mirada. No son un coro muy piola que digamos.
Ella dice que está todo en el pasado.
Nosotros no estamos seguros.
Ella dice que ya todo ha terminado.
¿Serán sus motivos realmente puros?
El coro toma nuevamente sus flautas y comienza a tocar y a bailar una melodía frenética. Xena agarra su chakram y lo arroja.
El chakram rebota en el altar, rodea todo el templo, corta algunas cabelleras, les pasa champú y acondicionador, y rebana prolijamente en dos partes todas las flautas antes de aterrizar justito en la mano de Xena.
Si no estuviera de tan buen humor...
Está bien, Xena. Los podés dejar inconscientes en la recepción.
(derritiéndose)
Gracias, Mononita.
(musitando)
Dale con las interrupciones. No nos vamos a ir más de acá.
(a todos)
Bueno, prosigamos. Bla, bla, bla... Si alguien se opone a esta unión que hable ahora o calle para siempre.
El coro toma aire como si fuera a decir algo, pero Xena desenfunda su espada. Todos sonríen angelicalmente, en silencio.
un hombre parado en el fondo del templo.
¡Yo me opongo!
¡Sentáte, ’Rejota! ¿No ves que es una parodia?
Ah. Bueno. Pero siempre y cuando nadie se olvide de que a ellas obviamente les gustan los hombres.
Xena mira punzantemente a todos los invitados, mientras hace girar su espada en forma amenazadora. Callisto se pone de pie, chorreando lava.
En realidad yo no me opongo, pero me encanta hacer un poco de quilombo. ¿Puedo?
¡Es Callisto, qué desgracia!
¡No la hagan enojar!
¡Es la villana por antonomasia!
¡Una favorita entre los fans!
¡Callisto!
(a Xena, intensamente)
¡Enséñame a matarla, Xena!
¿Ahora? ¿En el medio de nuestro casamiento?
Ufa, está bien... Esperemos hasta la luna de miel.
Tengo una idea. Retiro mi objeción. Simplemente voy a esperar a que la mocosa diga algo cursi acerca de saber lo que significa en verdad el amor, o algo así. Va a ser mucho más dramático.
¡Ja! ¡Estás jorobada! Cortaron esa escena por falta de tiempo.
Pucha.
¿Podríamos continuar con esto, por favor? Tengo que arbitrar un campeonato de bochas en una hora y ni siquiera todavía me estudié el reglamento.*
¡No la interrumpan! ¡Está apurada!
Y el reglamento de las bochas no es ninguna pavada.*
Bien. Nadie se opone, bla, bla, bla, vayamos al grano, ¿sí? Xena, aceptas a esta mujer como tu legítima...
¡Esperen! Escribí unos votos increíblemente conmovedores acerca de lo que significa en verdad el amor y la vida con Xena, y del futuro que nos aguarda, y de cada detalle de porqué ella hace que mi corazón se acelere cada vez que estamos juntas.
Callisto se pone de pie y prepara su espada.
¿No era que esa escena se había cortado?
No, si yo tengo un montón de escenas como ésa.
Entonces, Xena, ¿escribiste tus votos también?
Ajá.
Y son... ¿tan detallados como los de ella?
La Suprema Sacerdotisa señala una extensa pila de pergaminos, que mide como un metro.
Nah.
Menos mal. Bueno, gente, hagamos de cuenta que la minita petisa ya dijo todas las cosas cursis sobre el amor y todo eso. ¿Está bien? Ahora es tu turno, Xena.
Callisto toma asiento, desilusionada.
Steve Sears llorando en un rincón. R. J. Stewart lo conforta.
¡Pero esos votos eran de lo mejor que he escrito!
Ya sé, ya sé. No te preocupes, los refritamos para otro guión y listo, te lo prometo.
La Suprema Sacerdotisa le alcanza a Xena el pergamino con los votos. Xena lo desenrolla ceremoniosamente. Se aclara la garganta.
(leyendo)
Ídem.
Le devuelve el pergamino a la Suprema Sacerdotisa.
Bien. Aceptas a esta...
(a la Suprema Sacerdotisa)
¡Aguantá un cacho, Suprema!
(a Xena)
¿Ídem? ¿Eso es todo? ¿Esos son los votos que te pasaste noches enteras escribiendo en el campamento?
(imitando a Xena)
“¡No, Gaaabrieeelllleee! Estoy re cansada. Estuve trabajando en mis votos. Me duele la cabeza, Gaaabrieeeelllee. De trabajar en los votos a la luz de la fogata.”
¡Cuidado con Gabrielle, le agarró una calentura!
Creo que muy pronto va a haber una ruptura.
R. J. Stewart y Steve Sears.
Che, ¿pero cómo no se nos ocurrió?
Vos fumá: ya lo estoy escribiendo. Encargáte de hablar con Rob.
Bueno, es que escribí muchos borradores. Pero después me di cuenta de que cualquier cosa que vos dijeras iba a ser mucho mejor... y más parecido a lo que yo quería decir.
Señoritas, arreglen sus diferencias después de casarse. Eso es lo que la mayoría hace.
Por mí, está bien.
Bueno. Supongo.
De pronto, desde la parte trasera del templo se oye un tumulto. Cada uno de los villanos con los que peleó Xena está allí presente. Callisto da un salto y muy contenta se les suma. Velasca aparece soplando como un tornado.
Me parece que es momento de un corte comercial.
Por un momento todos se quedan petrificados. Entonces Draco se aproxima.
¡Qué hacés, Xena! ¡Cómo andás, Gabrielle! ¿Llegamos tarde? Nos retrasamos porque nos atascamos en el medio de una maratón.
Callisto vuelve a su lugar, desconsolada.
Búsquense un asiento y no molesten. Estamos por terminar.
Los guerreros caminan por entre la concurrencia, buscando asientos.
Permiso. Discúlpeme. ¡Epa! Perdón por pisarlo. Che, qué lindo sombrero. Disculpas...
Cuando todos ya se han sentado, Xena echa una mirada hacia el candelabro que cuelga sobre su cabeza. De repente, hace un salto mortal en el aire, dando su grito de guerra.
¡Miedo al sabotaje! ¡Huyamos por si acaso!
Nos asusta cuando Xena pega un salto al cielo raso.
Colgada precariamente del candelabro, Xena saca un encendedor y prende una de las velas. Luego se tira y aterriza de pie.
Perdón. Pero una buena iluminación es muy importante.
Tenés razón: tus ojos se veían un poquito menos azules por un momento.
Xena voltea hacia la Suprema Sacerdotisa.
Listo.
La Suprema Sacerdotisa, con un par de anteojos puestos, está ocupada leyendo el Reglamento de las Bochas*. Cuando levanta la vista, se da cuenta de que Xena y Gabrielle ya están listas.
¿Sí? ¿Seguro? ¿Todo en orden?
Hágase cargo, Suprema.
Bueno. ¿Aceptas, Xena, a esta mujer como tu legítima esposa para bla, bla, bla y bla, hasta que todo eso que ya todos sabemos?
Acepto.
¿Aceptas, minita petisa, a esta mujer para lo que sea?
Acepto.
Entonces las declaro... casadas. Dense un beso.
Gabrielle se acerca hacia Xena, quien de pronto es sujetada por Autólicus. Un chakram, misteriosamente, pasa por delante de la cara de Autólicus, afeitando su bigote.
Ya entendí, Xena.
(a R. J.)
Lo intenté.
Aahh, qué lo tiró...
Autólicus se escabulle. Xena toma su lugar frente a Gabrielle y le da un dulce y largo beso.
¿Viste eso?
¡Se dieron un beso!
¡La escena del año!
¡Decí alpiste:
si fuiste al baño,
te lo perdiste!
(al coro)
Todos tienen videograbadora.
¡Repitan en cámara lenta!
¡Que esto es la tevé de los noventa!
El coro canta la Marcha Nupcial.
(continúa)
Chan, chan, chachaaaán.
Chan, chan, chachaaaán.
Chan, chan, chachán, chan, chachán, chan, chachaaaán.
Xena y Gabrielle se dan vuelta y empiezan a desfilar por el pasillo, en tanto la concurrencia se pone de pie y aplaude.
Salió bastante bien.
Ajá. ¿Quién hubiera dicho que iba a transcurrir tan tranquilamente?
Traducción y adaptación al castellano: Ana Ayelén Martínez
© 2002 • No copiar sin autorización.
COMING OUT - THE WEDDING (Versión original en inglés)
* Indica adaptación libre.
# Indica agregado por la traductora.
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Las versiones originales en inglés son propiedad exclusiva de Joanna Sandsmark.