—Nunca renunciaré a nosotros, Gabrielle. Puedes besarme.
—Ni se te ocurra. Déjame hacértelo entrar en ese bruto cráneo tuyo. No me casaría contigo ni que fueras el último hombre sobre la Tierra.
—Ella me quiere.
Draco & Gabrielle, Lyre, Lyre, Hearts On Fire (5x10)
Una habitación muy suntuosa (para la Grecia Antigua) con una cama con forma de corazón, un jacuzzi con agua caliente en una esquina, una enorme canasta de cortesía llena de kiwis, un jarro de vino en la mesa y un balcón con vista panorámica se ven en la escena. Xena y Gabrielle entran, todavía vestidas con sus trajes de boda (Gabrielle en vestido de novia, Xena en una chaqueta de esmóquin ajustada, que exhibe un gran escote y revela sus largas piernas). Son escoltadas por un botones que carga con sus maletas, el infaltable bolso de Gabrielle y una enorme pila de regalos. El botones apoya todo el equipaje en el piso y Xena le tira un denario de propina.
Acordáte lo que te pedí... bajo ninguna circunstancia dejes a un grupo de aldeanos de Potedia acercarse a esta habitación.
Como usted diga. No le fallaré, señora ex destructora de naciones.
El botones sale.
¡Mirá, Xena! ¡Un jacuzzi! ¡Este lugar es impresionante!
Me alegro de que te guste. Es la suite nupcial de lujo. No me anduve con chiquitas a la hora de los gastos, por más que nuestro caudal de denarios nunca se agote.
¡Es espectacular!
Xena observa a su flamante esposa.
Como vos, Gabrielle. Sos tan hermosa.
Ay, gracias, Xena. Y vos me volvés loca. Ese esmoquin te queda bárbaro... por lo menos la mitad que tenés puesta. Y me muero por sacártelo...
Las dos están a punto de besarse cuando escuchan un canto que proviene de abajo del balcón.
(Off)
¡Xena, Gabrielle, acá estamos!
¿Nos pueden escuchar si gritamos?
Las recién casadas se dirigen al balcón y se encuentran con que afuera está el Coro Griego de Potedia.
¿Cuántas veces les tengo que repetir, manga de idiotas, que se las tomen? ¡Estamos en nuestra luna de miel, por el amor de Afrodita!
¡Es mi noche de bodas! ¿Qué carajo tienen que estar haciendo MIS vecinos en MI noche de bodas? Xena, por favor, ¡MATÁ A ESE CORO DE MIERDA!
(al coro)
Está un poquito exaltada. Es que... ¿vieron?, por un tiempo nos contuvimos un poco para que esta noche fuera especial.
¡Háganlo especial y para no olvidar!
¡Por favor, invítennos a celebrar!
Nosotros las podemos ayudar
Pero estaremos afónicos de tanto aullar.
Mmmm... Ahí está, Xena. Se van a quedar afónicos y nos van a dejar tranquilas. Dale, vamos al jacuzzi.
Enseguidita.
¡Pero esperen, por favor,
les compramos jabón de tocador!
¡Tenemos mucha destreza,
para frotarles la espalda, lavarles la cabeza!
Xena cierra las cortinas del balcón, se acerca al jacuzzi y prueba la temperatura del agua.
Mmm, ¡exquisita!
¿Cómo estás de la resaca?
Bien. Tomé suficiente de ese té de lentejas para contrarrestar el efecto del vino.
Qué suerte que tenías las lentejas. ¿Dónde las conseguiste?
Xena de pronto se pone seria, y una expresión atormentada va tomando forma en su rostro. De fondo se escucha una música sombría y las voces del coro de mujeres búlgaras.
(cantando de fondo)
Pozora ia izgori povetche
Ot hiliada udara...
Diez inviernos atrás, mi ejército fue atacado por...
Pará un cacho.
La música se corta abruptamente y Xena recupera su expresión normal.
¿Qué?
¿A vos todo te pasó diez inviernos atrás?
Fue un invierno largo.
Pero, ¿y cinco inviernos atrás? ¿No pasó nada?
Nah, sólo algunas cosas, lo normal en la vida de un guerrero... Nada que valga la pena contar.
¿Y siete inviernos atrás?
S’egual.
Ajá. Pero diez inviernos atrás defendiste Anfípolis de Cortese, te volviste una guerrera sedienta de sangre, peleaste con la Horda, tuviste un hijo, quemaste Cirra, tuviste cincuenta novios, conociste al César, te comprometiste, peleaste contra los centauros, peleaste la batalla de Corinto... cuando quieras decir basta...
No, es que todo eso pasó. Diez inviernos atrás. Te dije: fue un invierno largo.
Qué extraño. Nunca cuestioné el hecho de que puedas saltar un árbol de quince metros —más o menos, ¿no?—, pero esto de los “diez inviernos atrás” me resulta un tanto difícil de tragar... En fin. Terminá de contarme de las lentejas.
Xena se pone seria y su rostro se muestra atormentado otra vez. La música empieza de nuevo y las mujeres búlgaras cantan.
(cantando de fondo)
Pozora ia izgori povetche
Ot hiliada udara
Tova rasbi duha I
Da ia ubie...
Diez inviernos atrás, mi ejército fue atacado por un barco que venía del oeste. Se aproximaba desde el sol naciente y...
Perá, perá, perá...
Otra vez, la música se corta abruptamente y Xena recupera su normal expresión.
¿Y ahora qué?
El sol sale por el este. Se pone por el oeste. Entonces el barco se aproximaba desde el sol poniente.
No, era desde el sol naciente. Las cosas eran distintas en esa época. Diez inviernos atrás el sol salía por el oeste y se ponía por el este.
Sí, claro. ¿Y cuándo cambiaron las cosas a como las conocemos ahora?
Diez veranos atrás.
Seguro. Dale, seguí con la historia.
Xena se pone seria, la música comienza, las búlgaras cantan.
(cantando de fondo)
Pozora ia izgori povetche
Ot hiliada udara
Tova rasbi duha I
Da ia ubie
Ia pravi po silna, po silna...
Diez inviernos atrás, mi ejército fue atacado por un barco que venía del oeste. Se aproximaba desde el sol naciente y en él viajaban unas gentes de apariencia extraña, que hablaban en una lengua desconocida para nosotros...
Odio interrumpirte otra vez, pero...
La música se corta y Xena se fastidia.
¡Pero por el amor de Dios, Gabrielle! ¿Qué te pasa?
Disculpáme, pero sólo quiero fijarme algo.
Gabrielle se acerca al placard y lo abre. Adentro hay un grupo de mujeres búlgaras y algunos músicos.
Se acabó... todos afuera. Ya nos sacamos de encima a un coro, así que no nos hace falta otro. Además, salir a la luz es bueno para ustedes. A mí me fue bastante bien.
Las mujeres búlgaras y los músicos sonríen medio desconcertados y enfilan hacia fuera de la habitación.
Listo, Xena. Podés continuar.
(murmurando)
Vamos a ver... Diez inviernos, barco misterioso, del oeste, sol naciente... ¡ah! Ya está.
Xena recupera su intensa expresión atormentada.
(continúa)
Estas personas extranjeras tenían en su poder las milagrosas lentejas, que cuando eran molidas y hervidas en agua tenían innumerables y enigmáticos efectos. Cuando conquisté a estos extranjeros de tierra lejana y les choreé las lentejas, supe que con ellas me adueñaba de un poder inimaginable. Por desgracia, el guerrero Starbukus me descubrió y...
Xena es interrumpida por un golpe en la puerta.
(continúa)
¿¿¿Y ahora qué???
¿Quién es?
Soy yo. El botones.
Xena abre la puerta. El coro se mete en la habitación a los empujones.
¡Qué caraj...!
(al botones, peligrosamente)
¡Te pedí que no los dejaras ni acercarse!
Aaaah. ¿Éste era el coro de Potedia al que se refería? Yo pensé que decía el otro coro de Potedia.
¿Qué otro coro de Potedia?
¡Lo engañamos, lo engañamos!
¡Nos pareció tan nabo que nos mandamos!
¡Che!
¡No hagás comentarios!
¡Para eso eran los denarios!
Ah, sí, ¿cómo pude olvidarme?
(sosteniendo a sus espaldas una bolsa llena de denarios)
Soy reee nabo, sí señor.
El botones se marcha, soñando con todos los objetos exóticos que ahora podrá comprarse. El coro mira alrededor.
¡Cuánto lujo! ¡Ay, qué linda habitación!
¡El placard que nos tocó a nosotros es un bajón!
¿Así que ustedes también estaban dentro de un placard? Debe ser la época...
Me importa tres pitos de minotauro adónde están alojados. Se mandan a mudar de acá.
¡Xena, no nos corras! ¡Xena, no nos rechaces!
¡Nos quedamos callados, hagamos las paces!
¿Callarse, ustedes? ¡Ja!
¡Mirá quién habla y da pelea!
¡Una barda que siempre cacarea!
Oiganmé. Yo no cacareo, ¿les quedó clarito? Y para que lo sepan, ni chillo ni me río como idiota, así que menos que menos voy a cacarear. Eso sí que sería desubicado. Ya nadie me volvería a tomar en serio. Así que nada de que cacareo, ¿eh?
¡No fue en serio, somos una porquería!
No sabemos rimar “pelea”: es nuestra horrenda poesía.
Golpea, patea, serpentea...
Esteee... Gabrielle...
...diarrea... ¿Sí, Xena?
Se supone que tenemos que rajarlos de acá, no darles consejos para componer sus versos.
Ah, cierto.
(al coro)
Consíganse un diccionario de sinónimos y busquen todas las maneras posibles de decir “tomenselás”.
¡Ah, pero qué efectiva!
¡Tu insultante iniciativa!
Tal vez si no les damos bola se aburran y se vayan a cargosear a alguna otra pareja de guerrera y poetisa recién casadas.
Y bué...
Xena y Gabrielle están dentro del jacuzzi. Algunos de los integrantes del coro están sosteniendo unos cántaros con agua caliente, que de cuando en cuando echan en el jacuzzi para mantener la temperatura constante. Otros están enjabonando y pasándoles una esponja a las dos mujeres.
La verdad que esto no es lo que me imaginé para nuestra luna de miel.
Pero se parece. Yo esperaba que estuviéramos en una habitación de lujo, en un jacuzzi, desnudas, mojadas y enjabonadas. Sólo que no me imaginé que mis ex vecinos estarían con nosotras, mirándonos como una manga de viejos babosos.
(mirando lascivamente)
¡Cerramos los ojos! ¡Nos damos vuelta!
Salgan del jacuzzi, muestrensé, ¿qué les cuesta?
Bueno, basta. Se terminó.
¿Qué vas a hacer?
Antes que nada, asegurarme de que todos vean mi espalda al desnudo cuando salga del agua. Después, voy a sacudir mi cabellera húmeda en camara lenta. Y por último me voy a convertir en una psicópata asesina y voy a masacrar a todo el que esté presente en esta habitación que no se llame Gabrielle.
Cada miembro del coro pela su respectivo documento que certifica que todos cambiaron su nombre a “Gabrielle” esa misma tarde.
(continúa)
Pucha. Hora de poner en marcha el Plan B.
¿Qué vamo’hacé?
¿Pa’ qué nos cambiamos el nombre?
¡Xena tiene un Plan B!
¡Qué bolonqui nos espera, hombre!
Xena y Gabrielle están dentro de la cama con forma de corazón, muy relajadamente abrazadas. Xena está fumando un habano.
Contáme de nuevo dónde conseguiste ese cigarro.
Bueno.
(Seria y atormentada)
Diez inviernos atrás, mi ejército fue atacado por un barco que venía del...
Pensándolo bien, dejemos esa historia para otro momento.
¿Querés que te cuente de dónde vienen los tomates?
¿Tiene algo que ver con un barco que te atacó diez inviernos atrás?
No me vas a creer, pero sí.
No importa. La dejamos para otro momento.
¿Y de los choclos? ¿No te interesa saber de los choclos?
Ay, Xena, vos sí que sabés decirle cosas hermosas a una chica en su luna de miel... pero no, gracias.
Como quieras.
(refiriéndose al coro)
Se están portando bien, ¿eh?
El Plan B nunca falla.
Las dos mujeres alzan la mirada hacia el coro, que está en un rincón muy ocupado desenvolviendo los obsequios de boda.
¡Atiminius manda éste!
¡Qué horrible, qué peste!
Levantan un portamaceta hecho en macramé que ningún ser humano en su sano juicio pondría a la vista de otro mortal. Así y todo, a nadie le resulta extraño que un difunto mande un regalo.
(continúa)
Éste es de Ephiny... ¡por supuesto!
¡Es un encaje para que Argo lleve puesto!
Xena y Gabrielle sonríen y regresan a sus asuntos.
¿Te parece que nos los vamos a sacar de encima?
Seguro. El último regalo es un chasco. Los va a hacer desaparecer de la faz de la tierra para nunca jamás volver.
¿En serio? ¿Y es de alguien que conocemos? Digo, se supone que son regalos para nosotras... ¿quién querría hacernos desaparecer de la faz de la tierra para nunca jamás volver?
Alguien que no puede soportar ni el hecho de que existamos.
¿Pero quién? ¿Alguno de los guerreros que pelearon contra nosotras? ¿Ares? ¿Callisto?
Naah, pensá bien.
¡Hércules!
Ajá. Pero ya me vengué. Le puse beleño en lugar de los esteroides.
Ay, Xena, eso es lo que me encanta de vos. Siempre estás pensando.
Ah, pero, Mononita... no te olvides que lo mío es la acción.
Xena toma a Gabrielle efusivamente, propiciando otro revolcón.
¡El último es de Herc, qué generoso
...y nosotros pensamos que estaba celoso!
En cuanto desenvuelven el paquete:
Traducción y adaptación al castellano: Ana Ayelén Martínez
COMING OUT - THE HONEYMOON (Versión original en inglés)
* Indica adaptación libre.
# Indica agregado por la traductora.
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Las versiones originales en inglés son propiedad exclusiva de Joanna Sandsmark.