ArgenXena v.2008 - Homenaje argentino a la Princesa Guerrera - Xena: Warrior Princess

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Los Comentarios

—Hace mucho tiempo, acepté las consecuencias de nuestra vida juntas. Sabía que un día esto podía pasar. Ha pasado. Y no tengo miedo.

—Siempre dijiste que yo era la valiente. Ahora, mírate. Si este ha de ser nuestro destino, enfrentémoslo juntas. Aun en la muerte, Gabrielle, nunca te dejaré.

Gabrielle & Xena, One Against An Army (3x13)

Luego del festival que fue la temporada anterior, ésta tenía tamaña responsabilidad en la misión de superarla o, al menos, igualarla. Y semejante compromiso no habría de presentarse sin algún que otro cimbronazo para el fiel espectador.

The Furies

The Furies: Xena estuvo chiflada por un día.

Con una devota audiencia ya consolidada, los productores decidieron no dormirse en los laureles y correr algunos riesgos, siendo el mayor de éstos el cual se conoció en la comunidad cibernética como la “ruptura” (The Rift). Si bien en definitiva tal riesgo se franqueó con buena fortuna, la incertidumbre generada en el desarrollo de este ciclo y la oscilante calidad de los episodios que lo conformaron, hicieron de este tercer año de Xena: Warrior Princess en la pantalla televisiva una propuesta bastante irregular.

El comienzo fue auspicioso, con dos muy buenos capítulos: la comedia dramática The Furies, y la divertidísima Been There, Done That. Pero del intrascendente The Dirty Half Dozen en adelante, los altibajos serían moneda corriente en esta tercera temporada. Se alternaron los excelentes The Debt I & II, The Bitter Suite y One Against An Army con los paupérrimos The Deliverer, Gabrielle’s Hope, The King Of Assassins, Warrior... Priestess... Tramp y King Con. Y de no ser por el doble episodio épico, el memorable musical y el capítulo que confirmó que todos los problemas del pasado entre las heroínas estaban superados, me atrevo a decir que la temporada número tres no habría valido la pena.

Uno de los principales defectos de esta etapa fue que prevaleció la “funcionalidad” de ciertos episodios en detrimento de las historias y —especialmente— la esencia de los personajes: se crearon conflictos basados en excusas muy débiles para propiciar sus respectivas resoluciones. Con esto me refiero a los motivos que le dieron a Gabrielle para cometer su primer asesinato y para traicionar a Xena en Chin, y a la reacción exagerada de Xena contra Gabrielle como consecuencia de la muerte de Solan. Aunque ambas circunstancias fueron necesarias para dar lugar a tres de los mejores capítulos de toda la serie, no fueron más que meros pretextos muy traídos de los pelos y demasiado inconsecuentes con la naturaleza de ambos personajes.

The Debt

The Debt: Lao Ma, una influencia civilizada para Xena.

El equipo de realizadores de esta serie siempre se caracterizó por sus buenas ideas y por la manera original de llevarlas a cabo, lo cual se tradujo en episodios interesantes, bien hechos, y que giraron en torno de una premisa definida. Pero cuando optaron en esta tercera temporada por dar un vuelco en la estructura del programa, se les olvidó por un momento ser fieles a aquella premisa. Esto atentó contra el encanto particular de Xena: Warrior Princess, y pese a que finalmente fue remediado (con The Bitter Suite e inmediatamente One Against An Army), la cicatriz que dejó este osado vuelco sería imposible de borrar.

Personalmente, una de las cosas que más me molestaron del discutible fundamento de la ruptura fue el capítulo The Deliverer: me dio mucha rabia ver a Gabrielle traicionar sus principios por un imbécil extraño que con su dudoso discurso engatusó a nuestra heroína como si ella fuera la más ilusa de las mocosas. Me hubiera parecido mil veces más creíble ver a Gabrielle asesinar a alguien en defensa de Xena, y hasta aun del sandio de Joxer, pero no dejarse engañar así por alguien a quien apenas acaba de conocer. Sólo un año atrás Gabrielle no pudo vengar con sangre nada menos que a su esposo, y ahora la vemos echar por la borda todos sus ideales por un miserable cínico que le dice dos o tres idioteces sobre el nuevo orden del mundo y ella cae como un chorlito... ¿quién es esa chica y qué ha hecho con Gabrielle?

Y si bien el hecho de que le mintiera a Xena sobre haber matado a su hija no me resultó tan fuera de lugar (recordemos que Gabrielle tiende a buscar siempre lo positivo en los hechos y en las personas, y les da al menos una oportunidad de demostrarlo), sí me pareció inconcebible la traición en Chin: a quien había sido siempre una joven sensata, la hicieron quedar como una nena caprichosa que por celos infantiles comete una barbaridad que desata males aun mayores, y de la que luego, obviamente, termina arrepintiéndose.

One Against An Army

One Against An Army: Gabrielle casi no cuenta el cuento.

Claro que el susodicho detalle no logró opacar la excelencia del doblete The Debt. Estos dos episodios fueron fascinantes, tanto por lo que nos expusieron del pasado de Xena y del meollo de su historia, como por la forma en que fueron filmados. La dirección (a cargo de Oley Sassone, el mismo de The Bitter Suite) fue impecable, manejando con exquisitez la psicología de los personajes en imágenes riquísimas, y aprovechando al máximo los silencios que en ciertos pasajes rendía la inmejorable música que Joseph Lo Duca compuso para ambos capítulos. Y como si esto fuera poco, la actuación de Lucy Lawless, ora como villana, ora en el presente, fue intensa y sublime; en tanto Jacqueline Kim le dio a Lao Ma un temperamento excepional y Marton Csokas hizo de Borías un personaje complejo y revelador.

Menos mal que con The Bitter Suite y One Against An Army se completaría la reivindicación del enorme traspié que significó la ruptura. El primero fue, como ya ha sido mencionado, uno de los mejores episodios de la serie a pesar de que fue otro gran riesgo por tratarse de un capítulo musical. En él, afortunadamente, los productores nos devolvieron todo lo que habían hecho peligrar con la ruptura: las verdaderas esencias de Xena y de Gabrielle, y el incondicional vínculo que las une (ver comentario ampliado en La Música). Por su parte, One Against An Army, un episodio sumamente dramático pero lleno de emotividad, sirvió para reafirmar la relación entre las heroínas y terminar de despejar cualquier duda que hubiera quedado en cuanto a su reconciliación.

Por supuesto que no todo sería color rosa de allí en más; todavía quedaría un largo camino por recorrer para dejar atrás el golpe que representaron episodios como The Deliverer, Gabrielle’s Hope o Maternal Instincts. Los dos últimos capítulos, Sacrifice I & II fueron abordados con la suficiente astucia como para restaurar el interés de la audiencia y también favorecer un giro algo mejor logrado en la estructura de la serie: la temporada número cuatro, que sería aguardada con hambrienta expectativa y cuyo nivel comenzaría a repuntar, aun con el substancial cambio de rumbo en la composición de las historias y los personajes.

Para concluir, aunque sea un poco triste, hay que decir la verdad: con la calidad que el staff de Xena es capaz de alcanzar, demostrada en episodios como The Debt y The Bitter Suite, la temporada número tres pudo haber sido una merecida secuela de su inolvidable antecesora. Sin embargo, por correr riesgos en un punto innecesarios, terminó resultando tan antojadiza como cualquier hechizo de Afrodita.

El Top Ten de la Tercera Temporada

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