ArgenXena v.2008 - Homenaje argentino a la Princesa Guerrera - Xena: Warrior Princess

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Los Comentarios

—Hoy me salvaste, Xena. En contra del Bien Supremo. ¿Por qué? ¿No es por lo que hemos estado peleando?

—Gabrielle, en la vida de todos hay algo que va más allá del Bien Supremo. Eso es lo que tú eres en mi vida.

Gabrielle & Xena, Legacy (6x05)

El último año de vida de Xena: Warrior Princess fue un auténtico agasajo para su más devota audiencia. Los productores de esta serie que llegó al corazón de millones de espectadores alrededor del planeta, no se guardaron ningún cartucho para la temporada final y nos obsequiaron veintidós episodios memorables.

Luego de haber ofrecido una mediocre temporada número cinco, con ésta verdaderamente alcanzaron, al igual que Xena, la redención: hubo un capítulo espléndido tras otro, se elevó notablemente la calidad de los efectos especiales, se plantearon historias muy interesantes, y la música que Joseph Lo Duca compuso para este ciclo fue sobresaliente.

Otro de los aspectos para subrayar de esta última etapa es la ausencia casi total de subtexto: ahora se ha convertido lisa y llanamente en “texto”. Y si bien un enorme sector del público debió de estar más que complacido por este “ascenso”, en cierto modo le quitó un poco la picardía que había caracterizado, por ejemplo, a la segunda temporada (plagada de subtexto, pero siempre dejando picar la pelota y haciendo flotar la pregunta “¿son o no son?”). De todas maneras, si se evalúa esta fase tanto desde el punto de vista de la supuestamente asumida relación entre Xena y Gabrielle, como desde una perspectiva global, no caben dudas de que se trató de la mejor temporada de la serie. Es por eso que cada capítulo que la compuso merece ser mencionado.

Una de las primeras gratas sorpresas fue el episodio de la apertura, Coming Home. Sorpresa porque fue escrito por una de las más célebres autoras de Fan Fiction en Internet: Melissa Good. Y grata porque se trató de un muy buen inicio de temporada, que retomó con astucia y originalidad el hilo que había quedado en suspenso hacia el final de Motherhood (la pérdida de la inmortalidad de Ares).

The Haunting Of Amphipolis

The Haunting Of Amphipolis: Gabrielle aprende a quitar el “golpe.”

The Haunting Of Amphipolis fue otra innovación: fue el primer capítulo de terror en la serie. Y a pesar de que se emplearon algunas premisas bastante trilladas, el resultado fue un episodio muy entretenido y, por sobre todo, de gran eficacia visual, gracias a los buenos efectos especiales. Este episodio fue un innegable homenaje a tres clásicos del cine de horror: Psicosis, Poltergeist y El Exorcista. Estos filmes tienen sus dignas referencias en las escenas del derruido exterior de la taberna y de la ducha; en la secuencia en que Gabrielle está debajo del piso entre esos cuerpos monstruosos, y en la que aparece poseída por Mefistófeles, respectivamente.

Heart Of Darkness fue algo confuso y heterogéneo, porque si bien debía concluirse el tema que quedó abierto en el capítulo anterior, no guardó demasiada coherencia ni con el meollo de la historia, ni con el de los personajes. Sin embargo, lo más destacable de este episodio fue el humor: los diálogos fueron, a la vez que sutiles (algunos; otros no tanto), muy graciosos. Y bueno, los partidarios del subtexto (o texto, o como sea) seguramente habrán estado chochos de la vida con esa escena ca-chon-dí-si-ma del baile de Xena y Gabrielle... ¡Por Dios! ¿A alguien le cupo alguna duda?

Who’s Gurkhan?, Legacy y The Abyss fueron tres episodios muy buenos encadenados entre sí, cuya trama se centró en el conflicto moral de Gabrielle, el cual se inicia con los deseos de venganza hacia el tirano que asesinó a sus padres. Who’s Gurkhan? tuvo las adecuadas dosis de dramatismo, humor y despliegue escénico (el vestuario, las coreografías y la fantástica música fueron vitales en el impacto de este capítulo excelentemente dirigido por Michael “Iolaus” Hurst), además de desarrollar la historia recurrente de la batalla interior de nuestra poetisa. Legacy, otro guión firmado por la pluma de Melissa Good, agigantó aquel dilema ético y manejó muy bien el mismo trance desde dos perspectivas distintas, la de Gabrielle y la de Xena. Sin embargo, la eternamente sensible Gabrielle no conseguiría superar su trauma al final de este episodio, como muchos habíamos pensado. En The Abyss los recuerdos del ñoño de Korah aún la atormentan y le hacen bajar la guardia en combate; una oportuna excusa para salir herida y generar un vuelco trágico en la historia. Este capítulo pudo haber sido tan sólo un drama lacrimógeno de no haber contado con una intensa acción y un inquietante suspenso, aunque no podemos negar que los momentos Xena-Gabrielle de este episodio fueron para alquilar balcones y pelar Carilinas una atrás de otra.

Y la trilogía nórdica merece un párrafo aparte. Una de las ventajas de haber visto Xena por el canal de cable USA (al margen de que tener cable en los tiempos que corren ya es un lujo en sí mismo) fue que nunca sabía con qué me iba a encontrar, debido a que no se promocionan los episodios con un previo anuncio publicitario. Por lo tanto, el asombro que muchos de esos episodios me causaron fue absoluto, y, por fortuna, muy agradable en cada ocasión. Esto me pasó cuando vi The Rheingold, y las otras tres oportunidades en que quedé boquiabierta, sin terminar de entender qué era lo que estaba sucediendo, fueron con The Bitter Suite, con Lyre, Lyre, Hearts On Fire, y con You Are There. Pero lo del capítulo inaugural de la trilogía fue impresionante: cuando vi a Xena montar un caballo y salir volando ahí sí que pensé “estos se fumaron algo”. No obstante, pronto se empezarían a dilucidar algunas cuestiones, y a perfilar más incógnitas aún, no sólo en éste sino también en los dos episodios siguientes.

Lo que más me fascinó de The Rheingold y del capítulo posterior, fue la manera en que se fueron hilando de a poco los acontecimientos del pasado y enlazándolos con los avatares presentes. Me encantó también conocer una nueva faceta de la antigua vida criminal de Xena; había sido una Valquiria, no más (y una muy perversa, por cierto). ¿Qué no hizo nuestra Princesa Guerrera?, ¿de qué evento histórico o mítico no fue protagonista? Y otra cosa que me alucinó fue la música y lo bien que acompañó a las imágenes. Y creo que no debo aclarar que los exteriores también contribuyeron íntegramente en el atractivo de estos capítulos, al igual que la reelaboración mitológica y de un par de célebres gestas épicas de la tradición germánica y escandinava.

The Ring: “El camino de Xena es mi camino.”

The Ring: “El camino de Xena es mi camino.”

The Ring fue igual de efectivo en cuanto al esbozo de la acción y el misterio, y se ganó el primer puesto como el episodio que más en vilo me dejó en toda la historia de la serie. Y pese a que Return Of The Valkyrie fue encarado un poco precipitadamente, logró poner broche de oro a una trilogía sólida, atrapante, con una Lucy Lawless en su máxima expresión actoral, y, sin ninguna duda, muy bien realizada.

Sólo para resaltar el gran trabajo hecho en The Rheingold, The Ring y Return Of The Valkyrie citaremos a sus guionistas: R. J. Stewart, Joel Metzger y Emily Skopov, respectivamente. La dirección estuvo a cargo de John Fawcett en el primero y el último, en tanto Rick Jacobson hizo lo propio en el segundo.

Obviamente, luego de tanta tensión e intriga había que dar un respiro. La comedia distendida Old Ares Had A Farm fue una suerte de heredera de A Day In The Life, aunque en este caso algo más licenciosa, gracias al curioso ménage-a-trois: escenas plácidas, jugueteos y diálogos graciosos, pretextos para lucir físicos monumentales (en este caso el de Kevin Smith... ¡ay, caramba!), y un transcurso sumamente relajado en el que se alternan dos o tres peleas para no desestabilizar la línea que define al programa.

Dangerous Prey fue el segundo intento de Reneé O’Connor desde la silla del director (el primero había sido el clip-show de la cuarta temporada, Deja Vu All Over Again). Y si bien nada se le puede objetar en ese aspecto, y la historia en sí fue buena, al episodio le faltó algo muy importante: la interacción de las dos heroínas en la pantalla, que es uno de los mayores encantos de la serie.

The God You Know fue un capítulo atípico. No sé si catalogarlo de comedia o drama, o simplemente de grotesco. Posee varias escenas sumamente ridículas, pero formuladas sin tono humorístico, y el personaje de Calígula y algunas de sus intervenciones son absolutamente kitsch. En ciertos momentos hasta esperaba que apareciera la mismísima Coca Sarli haciendo algún bolo, o sacándose la ropa en la secuencia de la “orgía”. ¿El staff de Xena anduvo viendo las películas de Armando Bo? No lo creo, pero todo es posible.

You Are There

You Are There: un episodio para descostillarse de risa.

Y la otra gran sorpresa de la temporada fue el estupendo You Are There. El principio me asombró mucho por el hecho de ver nuevamente el Valhala: por un instante pensé que estaban repitiendo alguno de los episodios de la trilogía nórdica por error. Pero, no. Cuando apareció Michael Hurst con ropas modernas, empuñando un micrófono y secundado por un camarógrafo, comprendí que no estaba mirando un capítulo repetido: estaba mirando un capítulo sencillamente delirante. De todas maneras, me encantó y lo disfruté como ningún otro episodio, porque además de derrochar originalidad, me hizo retorcer de risa.

De vuelta al drama y la acción, Path Of Vengeance fue la excusa perfecta para arreglar algunos asuntos pendientes entre las amazonas y Eva-Livia, y, principalmente, para despedir de la serie a la Mensajera de la Paz.

To Helicon and Back fue cruento y desgarrador, y puso especial énfasis en la evolución que el personaje de Gabrielle experimentó en los últimos años. El final fue vibrante, lleno de emoción, y el desempeño de Reneé O’Connor fue admirable.

Send In The Clones fue otro ocurrente clip-show que en esta oportunidad echó mano de la “fanaticada” para mofarse de ella un rato. Tuvo algunas escenas muy cómicas (en especial las de nuestras heroínas familiarizándose con los objetos contemporáneos), y también fue interesante porque marcó el regreso de Alti.

Last of the Centaurs fue un melodrama bastante cursi, pero nos dio la alegría de ver nuevamente a Ephiny, un personaje que, por mi parte, extrañaba un montón.

When Fates Collide fue el ejemplo más claro de cómo se puede eliminar el prefijo “sub” de subtexto: aquí Xena y Gabrielle se miran abiertamente con deseo, se flirtean, se enamoran y se comprometen a amarse por toda la eternidad aunque la inminente muerte de Xena esté a punto de separarlas. Pese a que, personalmente, prefiero que dejen ciertas cuestiones un poco más a la imaginación o interpretación del espectador, fue un episodio excepcional, con un argumento muy consistente y una resolución fantástica. La secuencia de la crucifixión de Xena fue magníficamente realizada, y sin duda trazó un paralelo con las últimas escenas de The Ides Of March.

Many Happy Returns

Many Happy Returns: un derroche de ternura.

Many Happy Returns fue la comedia con Afrodita que no podía faltar. No fue extraordinaria, pero sí muy simpática, y la última escena fue tan dulce y enternecedora que poco más y la pantalla queda toda pegoteada con almíbar. Ya lo he dicho: Xena se estuvo juntando mucho con Gabrielle...

Soul Possession nuevamente aprovecha para reírse un rato con los fans (no de ellos, ojo) y revela una de las incógnitas que nunca nadie antes se había tomado el trabajo de esclarecer: cómo hizo Gabrielle para sobrevivir a la caída dentro del foso de lava, allá por el final de la temporada número tres. Aunque en definitiva lo que consiguió fue crear más confusiones, y engrosar la lista de incoherencias argumentales, puesto que el episodio A Family Affair ahora no encaja en ningún lado. Xena se mueve por caminos misteriosos...

Y el final, A Friend In Need, fue la merecida coronación para una serie inolvidable. (Leer comentario completo en El Final).

Así es, damas y caballeros, la serie se terminó. Y este último año de Xena: Warrior Princess tuvo de todo y para todos los gustos: episodios espectaculares (la trilogía nórdica y el final); episodios muy cómicos (You Are There, Send In The Clones); muy dramáticos (The Abyss, To Helicon And Back, When Fates Collide); mitología; Xena-Gabrielle en su máximo esplendor; muchas risas; muchas lágrimas.

Es muy difícil decirle adiós a esta gran compañera de tardes que desde agosto de 1999 viene acompañándome y entreteniéndome como casi ninguna otra serie de televisión pudo hacerlo jamás. Es muy difícil, y es por eso que no voy a decirle adiós. Seguiré viéndola todas las veces que la repitan y que esté a mi alcance; seguiré disfrutándola, leyéndola de todas las maneras posibles, y sin duda descubriendo siempre algo nuevo en ella. Es lo menos que le debo por todo lo que me ha estado brindando en todo este tiempo: diversión, momentos para distenderme, instantes para aprender y reflexionar, y principalmente la oportunidad de ser partícipe, como millones de otros seres, de una aventura en la que cientos de personas pusieron todo su esfuerzo y talento para darles vida a dos amigas que se ganaron un lugar en mi corazón.

El Top Ten de la Sexta Temporada

© 2003.

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