«Sola cabalga la Princesa Guerrera
La vergüenza de su pasado la inflama
Contra las fuerzas de un mundo de tiniebla
Ella pelea por el bien y no por fama.
El clarín anuncia su llegada, su nombre suena
Aclámenla. ¡Abran paso a la guerrera!
Retumba en el tambor su frenesí
Los villanos tiemblan ante ella
¡La Princesa Guerrera ya está aquí!»
Tema Principal de Xena: Warrior Princess (Traducción libre del inglés)
Compuesto y arreglado por Joseph Lo Duca
Conducido por Randy Thornton, Judd Maher y Joseph Lo Duca
Orquestación por Nathan Hofheims y Joseph Lo Duca
Producción ejecutiva por Robert Townson
El Disco 2 es inaugurado por la inmortal sección de las postrimerías de Xena, A Friend In Need. Con una calidad descomunal, que marcha a la par de la suite de la trilogía nórdica, este octeto de canciones es tan hermoso, tan emotivo, tan sobrecogedor como las escenas en las que nuestra venerada heroína dejó la vida. Curiosamente, el primer tema es Sounds Of War, que abrió la segunda parte del episodio y retrató de manera vigorosa e inquietante la pelea de Xena contra un ejército entero. Aquí es notorio el empleo de instrumentos típicos japoneses, en especial el shakuhachi1 y los redoblantes, combinados refinadamente con una sección tradicional de cuerdas y vientos. Hacia el último minuto y medio irrumpe la melodía vocal y la base con la gaita de The Berserker, que le inviste un significado trascendental y opera casi como un simbolismo de la predestinación de Xena. Una pieza alucinante.
El final: Ni Xena se lo tomó tan en serio...
To The Rising Sun es la melodía que se escucha durante la partida por mar hacia la Tierra del Sol Naciente. El comienzo con los platillos es fragoroso, sobre unos acordes casi imperceptibles del shamisen2, pero pronto irrumpe el leitmotiv del capítulo en cuerdas convencionales aplacando el ritmo y dando pie al shakuhachi en esporádicas intervenciones. Este cambio abrupto de ritmos se ajusta con delicadeza a la escena en que Gabrielle y Kenji practican sobre cubierta los movimientos con las estacas.
Sounds Of Life And Death y Snow Falling On Cedars tienen una estructura similar: bases muy apacibles en cuerdas tradicionales, que dotan a las escenas de un aura romántica y etérea, y la bellísima armonía del shakuhachi para entonar ese dulce leitmotiv en distintas escalas. En la última también es clara la presencia del koto3, otro instrumento típico del folclore nipón.
Burning Higuchi es en todo momento aciaga y tajante, pero de una manera muy sutil y armoniosa, dada por la sección de cuerdas en lastimeros compases. En tanto, Die Demon es enfática y abrumadora, bien llevada por los sonidos de la orquesta sinfónica.
Reality Of Dreams es una suerte de rompimiento de la textura de los temas que componen esta selección gracias al uso de sintetizadores electrónicos, que parecen otorgar a la pieza un perfil quimérico con los tonos seráficos y el canto grácil de la voz femenina en primer plano.
Música alucinante para acompañar la batalla final contra Yodoshi.
Y finalmente el monumental cierre, que puso broche a una fascinante hazaña musical, es la apoteosis de esta epopeya arbitrariamente desaprobada por sus últimas dos o tres escenas. Xena Vs. Yodishi [sic] tiene absolutamente todo lo necesario en esos muy bien puestos 8.41 minutos: definición, suspenso, valentía, tensión, brutalidad, melancolía, romanticismo, punzante dolor e indescriptible belleza. El primer tercio es un trazo fiel de la acción y la batalla, con la preponderancia de las trompetas y la percusión, y la variabilidad de ritmos y sonidos; el segundo (la muerte de Yodoshi) es iniciado con el conmovedor leitmotiv del episodio en una magnífica sección de cuerdas y vientos que pronto es sustituida por el canto femenino sobre unos breves acordes de arpa o posiblemente koto (la liberación de las almas). En este instante cambia el rumbo de la canción categóricamente hacia la honda angustia y el apremiante desasosiego de Xena, quien sabe con certeza el destino que le aguarda y debe comunicárselo a su compañera. Las cuerdas juegan, de aquí al desenlace, el papel principal, respaldando con esos sonidos gemebundos y enternecedores la desahuciada súplica de Gabrielle y la inquebrantable determinación de Xena, mezcladas con el indecible amor que irradian sus miradas. El leitmotiv de Xena adquiere un matiz sentimental insospechado y augura el remate de la odisea en una atmósfera de profunda emotividad que fue el soberbio complemento de un capítulo inolvidable.
A partir de la novena pieza asistimos a lo que han incluido bajo el rótulo de Bonus Cues: una selección de ocho canciones pertenecientes a las dos últimas temporadas. Return To Chin, The Power Of The Book y Secret Of The Powder son marcadamente orientales, tanto en los ritmos como en los instrumentos utilizados. Haulin’ To The North sigue, en el principio, los pasos de The Berserker, en especial con la percusión y la gaita, pero pronto el ritmo decae inexplicablemente en una serie de ruidos y escalas bajas, muy oscuras, que ponen una nota terrorífica y arcana en el resto del tema.
The Mausoleum es tenebrosa, y recrea apropiadamente el misterio y el temor de lo desconocido con los ritmos cambiantes y hacia el final apacibles pero siempre de naturaleza lúgubre.
It’s Over es una canción tan triste que puede hasta llegar a abatir a quien la escuche, pero es a la vez muy hermosa y resaltó con finura y acierto la escena postrera de To Helicon And Back, un capítulo inusitadamente barbárico. En el sentido canto se percibe el tono elegíaco que parece entrañar la necedad y la desolación de la guerra, y la letárgica base de las cuerdas que antes de terminar se combina con unos efímeros sones de flauta le concede un aire sumamente dramático.
Seeds Of Faith: música mística para la muerte de un profeta.
Love Is A Weapon y United In Love corresponden al episodio Seeds Of Faith. En el primero destaca, sobre la percusión sostenida y una base claramente electrónica, el kaval, en cuya melodía casi mística se traduce un ambiente de decisiones claves. La segunda, también con un evidente predominio de sintetizadores, se inclina más hacia la representación del conflicto inminente, y zanja en la muerte de Eli a manos de Ares con los cánticos espirituales y el tono hierático del final.
Las restantes catorce piezas están catalogadas como Special Requests, lo cual plantea el interrogante de quiénes fueron los pelmazos que solicitaron Joxer The Mighty y Xena Main Title, dos temas que ya habían aparecido en volúmenes anteriores (y en el caso del Tema Principal, ¡dos veces!). Por mi parte hubiera preferido que sustituyeran al primero por la adaptación que escuchamos en Warrior... Priestess... Tramp, cantada por las cortesanas del lupanar de Meg, y a la segunda por la versión de los créditos de cierre, que es muy buena e incomprensiblemente nunca llegó a tener un lugar en ninguno de los discos. Una verdadera decepción.
Pero de The Play’s The Thing en adelante, por fortuna nos han convidado con algunos de los temas más simpáticos de la serie, como el de Miss Amphipolis, A Day In The Life (el superclásico), Catching Fish y el numerito de las ya célebres Tres Gabrielles Desnudas. La primera es la comiquísima obertura de la puesta escénica de Gabrielle en el episodio homónimo: “Oigan ya y escucharán el cuento de acción de Xena... Xena... Xena... Xena, Princesa Guerrera. ¡Uuuuuhhh!”. Una payasada selecta.
A Woman’s A Natural Thing/Miss Known World es el doblete de Here She Comes... Miss Amphipolis, en esta oportunidad a cargo de Ted Raimi y no de Robert Trebor (Salmoneus), quien también demostró sorprendentemente sus dotes vocales. El ritmo es teatral y tiene reminiscencias de las películas musicales de la década del ‘50.
A Day In The Life es uno de los tesoros de la colección: es muy sencilla y plácida en casi todo su desarrollo, pero lo mejor es que remite indiscutiblemente a uno de los episodios más queridos y recordados en la historia de la serie.
Catching Fish y Up In The Trees, de otra comedia relajada, Finns, Femmes And Gems, son dos canciones que transmiten naturalmente la distensión y el jugueteo constantes que caracterizaron a aquel episodio. Los instrumentos menos tradicionales le dan un toque agradable e innovador.
Old Ares Had A Farm: la música más flojita de toda la colección... aunque a nadie le importó.
Things In Common, Down The Valley, Neighbor Lady y Smelling Mortality son de lo más pobre del disco y de todo el repertorio. La segunda parte del primero fue el sostén musical de las imágenes de Animal Attraction, capítulo visiblemente inspirado en los filmes Western, pero se trata de un tema que por sí solo no despierta ningún interés: es monótono, descolorido, aburrido. Originalmente perteneció al episodio The Dirty Half Dozen, en donde también tuvo un arreglo distinto, mucho más atrayente y descriptivo de la acción (la escena en que atacan el castillo). Los otros tres temas no son “inescuchables”, pero son muy repetitivos y poco originales. Se ajustaron bien dentro del episodio Old Ares Had A Farm, y como homenaje a la música country estadounidense cumplen con su objetivo, pero con una sola canción era suficiente. Así que me quedo con Chasin’ Chickens, que por lo menos tiene algo más de ritmo, es una chistosa evocación de la escena de Ares y las gallinas, y dura solamente 38 segundos.
The Quill Is Mightier es extremadamente ridícula, trivial y muy grasa. Pero como ya dijimos, es simpática y provoca espontáneamente una sonrisa en todo su transcurso, además de rememorar la escena clásica para la que fue compuesta. En tanto, Here Girl es la música de la “guerra de pasteles” en Punch Lines con acordes retozones, un estilo payasesco y algunas citas en el medio.
Este volumen, como hemos visto, tiene sus reveses, pero también nos ha acercado las prodigiosas melodías de la trilogía nórdica y del final de la serie, dos elementos imprescindibles en la antología sonora de una aventura que duró seis años y dejó una imborrable marca en la historia televisiva. De la misma forma, este álbum doble, junto con los restantes, es una muestra acabada de las habilidades del compositor Joseph Lo Duca y constituye un significativo legado musical para la industria del entretenimiento.
1 Instrumento de viento de embocadura, construido con la caña de bambú.
2 Instrumento de cuerda, cuya caja está construida en madera de membrillo o roble chino, y el vástago en sándalo o pino hindú. Posee tres cuerdas de distinto grosor y la caja está forrada con piel de gato o de perro.
3 Instrumento de cuerda, construido en madera de paulonia, que posee trece cuerdas de seda del mismo grosor e igual número de clavijas móviles.
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