—A veces volvía a casa de rodar Xena, y encontraba a mi marido Rob, el productor, mirando el programa. Entonces se daba vuelta y me decía: “Lucy, ¿qué te pasa? ¡No te pusiste las pilas en esa escena!”
—Y entonces Lucy decía: “¡Era el guión! ¡Ni valía la pena ponerse las pilas!”
—Entonces los dos nos mirábamos y repetíamos juntos: “Aaaah, Joe lo va a arreglar.”
Lucy Lawless & Rob Tapert
Compuesto y arreglado por Joseph Lo Duca
Conducido por Randy Thornton, Judd Maher y Joseph Lo Duca
Orquestación por Nathan Hofheims y Joseph Lo Duca
Producción ejecutiva por Robert Townson
El sexto y último volumen de la colección, un álbum doble con 53 canciones, es el merecido colofón de una brillante odisea musical. Aquí la variedad es ostensible y la calidad de muchas de las piezas alcanza la cúspide del prolífico repertorio del compositor Joseph Lo Duca. Si bien ambos discos tienen leves altibajos, juntos han de conformar una obra gustosa, muy fiel a los mejores momentos de la serie, y representan un fenomenal epítome del universo musical de Xena: Warrior Princess.
Nuevamente dividido en segmentos, el volumen seis nos trae las tres selecciones que recibieron una nominación para los premios Emmy: Fallen Angel, The Ring Trilogy y Friends In Need [sic], de las cuales la primera resultó ganadora en la edición 2000. Asimismo, se incluye una jugosa lista de temas que dejaron huella a lo largo de las últimas cinco temporadas.
Este disco es una pieza fundamental para todo seguidor del programa, pero al mismo tiempo muy recomendable para los amantes de la música de películas y los melómanos en general. Los diversos climas creados en las interpretaciones, los múltiples estilos y ritmos que se pueden encontrar, y la inenarrable belleza de la sección que ilustró el final de la serie hacen de este álbum un exquisito placer.
Fallen Angel: un episodio clave.
La apertura está a cargo de la —injustamente única— banda de sonido de Xena que le valió a Lo Duca un galardón Emmy: Fallen Angel. Pero se trata, en mi opinión, de una selección discreta. La atmósfera que requirió el episodio fue bien propiciada y el acompañamiento fue acorde con el sentido de aquel capítulo: acción, suspenso, nostalgia y tensión se hallan adecuadamente traducidas en música. Sin embargo, fuera del contexto en que fueron compuestas (y con esto quiero decir si se las escucha sin referencia directa a las imágenes que representaron), carecen de una presencia firme y de “personalidad propia”, si así se me permite denominarla. Son apenas una correcta muestra de música incidental, de la que destacan Battling Archangels, que sigue la tradición de Xena Kicks Bacchae Butt y Caesar’s Mark, aunque sin lograr el nivel de ambas; Body Snatch, plena de melancolía y misterio, y Back From The Dead, tal vez la más memorable de este segmento por su emocionante desarrollo y por ser el retrato exacto de la escena en que tuvo lugar.
Algo más o menos parecido sucede con Ides Of March. La orquestación es admirable y contundente, pero la esencia de las canciones no dice demasiado si no se las sitúa en las imágenes para las que fueron concebidas. She’ll Be Here es la más significativa de las cuatro, vaticinando en los ritmos y sonidos el desenlace trágico.
The Ides Of March: Callisto en el infierno con música aterradora.
Con End Of Days el Disco 1 comienza a tomar color. Es un tema largo, de 6.40 minutos, perteneciente a God Fearing Child, uno de los episodios más rescatables de la floja temporada número cinco. La estructura es muy interesante y de gamas tornadizas, desde el peligro y la anticipación apocalíptica hasta ese final conmovedor y reconstituyente, pasando por las agradables sensaciones generadas hacia la mitad con la sección de cuerdas y los coros celestiales.
Y aquí despunta el material sobresaliente del volumen 6 y de toda la colección: la música de la trilogía nórdica (The Rheingold, The Ring y Return Of The Valkyrie), un ejemplo excelso del talento y la visión de este compositor al que tan poca atención se le suele prestar.
The Ring es tal vez la más extraordinaria canción en la historia de la serie: es épica, heroica, crucial, llena de arrojo y de giros estremecedores y vivificantes. La orquestación es estupenda, plasmando los climas perfectos de la acción y transportando al oyente con una naturalidad increíble a los paisajes y los acontecimientos narrados en las imágenes.
Valhalla combina sonidos extraños con una base en tonos bajos, presuntamente hechos con sintetizadores. El complemento con las escenas es rotundo y casi sin proponérselo se transformó en el leitmotiv de Odín.
La trilogía nórdica: música estridente y novelesca.
On A Cow posee tres pautas rítmicas definidas y óptimamente encadenadas: en el primer minuto es vivaz y festiva, con sonidos de tintes medievales; al promediar, la melodía se torna más moderada, y concluye en un tono solemne y conspicuo.
Up The Rhein es otro tema espléndido. Con obvias influencias wagnerianas, es estridente, glorioso y lleno de matices fantásticos. Los tambores y las trompetas le confieren un tono rimbombante que encaja a la perfección en la escena de las valquirias en vuelo sobre el río Rin.
Rhein Maidens no decae en altura y, por el contrario, le sienta de maravillas a las imágenes “subfluviales” y de las doncellas, con una melodía de cuento de hadas bellamente lograda por la sección de vientos, muy colorida y alegre, pero ilustremente reflejada en los preciosos arreglos orquestales.
Out Of Options pone el toque enigmático y conflictivo en medio de tanto color y aventuras, con esos coros lúgubres casi imperceptibles y esos tonos que parecen profetizar un vuelco inesperado en la historia.
The Kiss comienza como el reprise de The Ring, para enseguida combinarse con un estilo más novelesco, cercano a Rhein Maidens, y culminar con una melodía muy romántica sellada por el leitmotiv de la trilogía en serenos acordes.
Return Of The Rheingold mantiene los visos fabulosos, realzando el acento del final feliz, y es la coronación majestuosa de una selección impecable y deslumbrante.
Who’s Gurkhan: música sensual y un gran alarde de dotes para la danza por parte de nuestras heroínas.
Bajo el rótulo de Dance Cues se hallan dos de las canciones más sensuales de la serie. Pas De Deux Femmes se encargó de musicalizar la escena más tórrida (y breve) entre Xena y Gabrielle, a quien pronto —para exasperación de muchos— relevaría Lucifer: el voluptuoso baile de Heart Of Darkness, en el que, con suerte, la música era lo último a lo que el espectador le ponía atención. Esta versión es, sin embargo, distinta de la televisada: en lugar del tarareo tiene letra, aunque no tenemos idea en qué idioma está cantada (pese al título, seguro no es francés), y suena más electrónica, gracias a la base y los efectos hechos en sintetizadores.
You Will Dance, acompañamiento de la seductora danza de “Fátima” para Gurkhan, posee un arreglo más familiar a la serie, con profusión de instrumentos exóticos y un estilo árabe en el que la incitación a lo prohibido es magníficamente proyectada.
© 2002.
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